Don Manuel y el moro Muza v6

IGR: 0061. Versión: 6. Rima: á-o. Hemistiquios 58.

Collado (ay. Cieza, p.j. Torrelavega, Santander, España)

En los altos miranderos    está la Virgen mirando;
mira al rey, mira a la reina,    mira a Felipe y Fernando:
¡Quién tuviera entre los míos    un valeroso soldado
que le quitara la vida    a aquel moro renegado!
Don Manuel lo estaba oyendo,    en la cama está muy malo,
calenturas y tercianas    del todo sacramentado.
Bajó a la cuadra y cogió    un potro mal adomado;
de pronto pidió el vestido,    de pronto pidió el calzado;
si de pronto lo ha pedido,    más de pronto se lo han dado.
Por el corro de las damas    el caballo va bailando.
La suya estaba en el medio,    lágrimas iba colgando:
Toma este paño, Manuel,    límpiate, que vas sudando.
Guárdalo tú, mi esposita,    guárdalo para otro majo,
que el camino que llevo    pienso no ha de ser tornado.
Echa una cañada arriba,    echa una cañada abajo;
al pasar un fuerte río,    al entrar ` un verde prado,
se ha encontrado con el moro,    con el moro renegado:
Buenos días tenga el moro.    Buenos los tenga el cristiano.
Si quiere gozar de esposa,    tien que dejar el caballo.
El caballo de las Indias    no puede ir sin recargo:
o dejar la su cabeza,    o llevar la mía en pago.-
Tira el moro su lanza,    los aires iba rasgando.
Tira don Manuel la suya,    la que nunca tiró en vano;
le pasó silla y coleto    y las ancas del caballo.
Ha cogido la cabeza    y al rey se la ha presentado:
Pide tú, lindo Manuel,    pide, que te será dado.
Le ha pedido por esposa    a su hija, linda Juana.
¡Qué me has pedido, Manuel,    que me has tocado el alma!
Como es palabra del rey,    no puede ser revocada.

Bibliografía:
Recogida por José María de Cossío y Tomás Maza Solano, antes de 1933. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Cossío 1933-1934, I. IX (nº 27), pp. 61-63.
[0102 Toros y cañas contam.]