IGR: 0209. Versión: 8. Rima: é-a. Hemistiquios 84.
Buyezo (ay. Cabezón de Liébana, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Potes, Santander, España)
Un galán de firme amor, tuvo con una doncella
palabras de casamiento, que se ha de casar con ella.
Fuese y la dejó burlada, metida entre tantas penas
que es tanto lo que lloraba que sólo a llorar se afrenta.
Un sábado por la tarde, grande maldición le echa:
Permita Dios, el galán, mala desdicha te venga.
El galán que ausente estaba, y lejos de aquellas tierras,
se le ausentó la salud de modo y de qué manera,
que fue necesario traer las últimas diligencias.
Confesó todas sus culpas y también aquella deuda,
y dijo que si sanaba que se ha de casar con ella.
No fue tanta su fortuna, llegó la hora postrera,
se partió el alma del cuerpo, y al tribunal a dar cuenta.
Perdona, Señor, esta alma, que si no perdonáis ésta
ya no perdonáis ninguna que en pecado mortal muera.
Vuelve el espíritu al mundo como si vivo estuviera,
a ganar dos mil ducados para dar a la doncella,
y se puso con un amo para ganar la moneda.
Por el día trabajaba, de noche hacía una hoguera,
allí quemaba sus culpas y abrasaba sus vergüenzas.
Un criado de la casa al amo cuenta le diera,
y el amo por enterarse se asomaba a una rejera.
¿Dime tú, criado mío, por quién pasas tantas penas,
por quién quemabas tus culpas y abrasabas tus vergüenzas?
Yo lo hago, caballero, lo hago por una doncella,
que la he quitado su honor y no me casé con ella.
He ganar dos mil ducados para dar a la doncella.
El amo que esto oyó, luego echó mano a su hacienda;
de ello en plata, de ello en oro, dos mil ducados le entrega.
Tómate dos mil ducados, ve y dalos a la doncella.
A la puerta no llamaba porque siempre estaba abierta.
Catalina, ¿me conoces allá de tiempos que era?
Tú me pareces un mozo que ha salido de esta tierra
que ha tres meses que murió, sélo yo por cosa cierta.
Yo lo soy, no te alborotes, toma tú allá esa moneda,
cásate con el primero que viniera a la tu puerta.
La niña con el dinero se ha mercado mucha hacienda,
y se trató de casar con un mozo de la tierra.
El día de la su boda y el día de la su fiesta,
oyó una voz por el aire diciendo de esta manera:
Adiós, adiós, penosita, que ya voy libre y sin pena.
Vaya con Dios, el galán, su alma descanso tenga.