Difunta pleiteada v12

IGR: 0217. Versión: 12. Rima: í-a. Hemistiquios 58.

Asturias s. l. (ay. Caravia, p.j. Gijón, ant. Villaviciosa, Asturias, España)

El Señor nos dé su gracia,    entendimiento María,
para poder explicar    una grande maravilla
que sucedió en Barcelona    con un galán y una niña,
porque se querían casar    y sus padres no querían,
porque la tenían mandada    a un mercader de Sevilla.
El galán, que tal oyó,    a otro lugar se retira;
estuvo allí nueve meses    y olvidarla no podía.
Al cabo de nueve meses    para el palacio camina.
Todo lo encontró de luto,    ventanas y celosías;
arrimada a una ventana    una criada que había.
¿Por quién hay luto, señora,    por quién tanto luto había?
Por mi ama doña Rosa,    por mi ama Rosalía,
que la tienen enterrada    en la capilla de San Matías.
Vuelve la rienda al caballo,    para San Matías camina;
allí encontró al sacristán    tocando el Ave-María.
Deténgase, el sacristán,    deténgase, por su vida,
que voy a hacer oración    donde yo siempre solía.
Púsose sobre la losa    donde estaba Rosalía.
¿Quién te mató, blanca flor,    quién te mató, vida mía?
quien a ti te dio la muerte    a mí me quitó la vida.
Entre estas palabras y otras    sacó un puñal que traía
para matarse con él    y echarse en su compañía.
Al tiempo de dar el golpe,    la mano le detenían.
¿Quién es el que me detiene,    y el que a mí me detenía?
Era la Virgen, don Juan,    era la Virgen María,
a quien tienes ofrecido    un rosario cada día.
Desde aquí le ofrezco dos    si resucita la niña.
¡Válgame Nuestra Señora,    válgame Santa María,
que resucitó la niña    muerta de cuarenta días!.

Bibliografía:
Recogida por Pedro de Llano Roza de Ampudia, hacia 1876. (Archivo: AMP; Colec.: Llano Roza de Ampudia, P. de). Publicada en Llano Roza de Ampudia 1919, El libro de Caravia (Oviedo: Gutenberg, 1919), pp. 190-200. Reeditada en SilAstur I 1999, (J. Antonio Cid, ed.), p. 239.