Devota de la Virgen en el yermo v5

IGR: 0212. Versión: 5. Rima: í-a. Hemistiquios 58.

Urueñas (ay. Urueñas, p.j. Sepúlveda, Segovia, España)

El rey moro . . . . . . . . .    una hija tenía.
La piden ricos y condes    y a todos los despedía.
Por fin la pidió don Juan    para un hijo que tenía,
y le respondió diciendo:    ¿? mi hija,
que rezaba todos los días    tres rosarios a la Virgen María;
el uno por la mañana    y el otro al mediodía,
y el otro por la noche,    cuando sus padres dormían.
Una noche, estando rezando el rosario,    bajó la Virgen María.
Buena devoción tú tienes,    no la olvides, hija mía.
Si quieres ser casadita,    marido yo te buscaría;
si quieres ser religiosa,    convento yo te daría;
si quieres venir conmigo,    al cielo te llevaría.
Despierten, padres queridos,    despierten en armonía,
porque en medio de esta sala    está la Virgen María
y me voy a ir con ella    tres horas antes del día.
Anduvieron siete leguas    
y una veredita alante    hasta llegar a una ermita.
Aquí te tienes que estar    siete años menos un día.
Todos los días venía a verte    y vendrá una codorniz,
y en el suo piquito    traerá la tuya comida;
y en el su pico dorado    traerá la tuya bebida.
Así pasaron los tiempos,    
así pasaron los años,    y un día no baja la palomita.
Se ha bajado a beber agua    porque de sed se moría.
Estando bajando al agua,    en medio del agua bajó la Virgen María.
¿Qué haces aquí, mi doncellita?    Es que de sed me moría.
Las campanas de aquel pueblo    tocan solas con alegría
porque la hija del rey moro    al cielo ya se subía.

Bibliografía:
Recitada por Matea Carretero "Mateílla" (79a). Recogida por Pere Ferré, Therese Meléndez, Javier Ormazábal y Teresa Yagüe, 1982. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta SEGOVIA 82; cinta: 2.4-7.2/A-07). Publicada en Petersen-Web 2000, Texto. Reeditada en Petersen-Web 2000-2007, Texto.