IGR: 0212. Versión: 4. Rima: í-a. Hemistiquios 65.
Gomezserracín (ay. Gomezserracín, p.j. Cuéllar, Segovia, España)
Un padre tenía una hija que más otra no tenía.
La devoción por los santos, la devoción que tenía,
de rezarlos el rosario, tres rosarios cada día;
el uno por la mañana y el otro al mediodía,
el otro a la medianoche mientras sus padres dormían.
A eso de la medianoche, bajó la Virgen María.
¿Qué haces allá, mi doncella, qué haces ahí, sierva mía?
Estoy rezando el rosario, que esta devoción es mía.
Tengo que ya de venir conmigo tres horas antes del día.
Déjeme usted, Señora, por Dios, la Virgen María.
Dispierten los míos padres, dispierten con alegría,
que me ha venido a llamar la del rosario de María.
Por ser tan grande señora, vete con Dios, hija mía.
A bajar cuestas y valles la doncella lloraría.
¿Por qué lloras, mi doncella, por qué lloras, sierva mía?
Lloro por ver a mis padres, que con la su alma me querían.
Si ellos te quieren con la su alma, te quiero como a mi vida.
Allá un poco más alante hay una pequeña ermita,
tengo que ya de estar en ella tres años menos un día,
sin comer, sin beber, sin hablar con gente nacida.
Hay una palomita blanca,
con una pechuguita blanca, con una flor amarilla,
en tocando aquella flor, satisface la comida.
Han pasado los tres años, bajó a una fuente muy fría,
y al estar bebiendo agua, bajó la Virgen María.
¿Qué haces allá, mi doncella, qué haces ahí, la cierva mía.
Estoy bebiendo agua, que yo de sed me moría.
La pregunta si quiere ser casada, casada no quiere ser;
la pregunta si quiere ser doncella, doncella no quiere ser;
y la pregunta si quiere ser monjita, monjita ella quiere ser.
El lunes la dan el velo allí en Santa Catalina.
Las campanas, ¿por quién tocan? Por la del cielo subía.
¡Quién fuera ángel de su guarda para ir en su compañía!