IGR: 0212. Versión: 1. Rima: í-a. Hemistiquios 68.
Cuevas de Provanco (ay. Sacramenia, ant. Cuevas de Provanco, p.j. Cuéllar, Segovia, España)
Rey moro tiene una hija, tan sólo una hija tenía,
la piden condes y duques y a todos les despedía.
Por fin la pidió un don Juan para un hijo que tenía
y le contestó que no, que otra devoción tenía;
que rezaba tres rosarios, tres rosarios cada día,
el uno por la mañana, el otro a la mediodía,
el otro a la medianoche cuando sus padres dormían.
Estando rezando el rosario, bajó la Virgen María.
Buena devoción tú tienes, no la olvides, hija mía.
Si quieres ser casadita, marido yo te daría;
si quieres ser religiosa, convento te buscaría;
si quieres venir conmigo al cielo en mi compañía.
Despierten ustés, mis padres, despierten, en cortesía,
que en el medio de esta sala está la Virgen María
y me voy a ir con ella tres horas antes del día.
Ya marchaban caminando y ya caminando iban,
se iban diciendo palabras como la madre a la hija.
Caminaron siete leguas y encontraron una ermita.
Aquí te tienes que estar siete años menos un día;
todos días vendré a verte y vendrá una palomita
y en el su pico dorado traerá la tuya comida,
y en el su pico dorado traerá la tuya bebida.
Un día se descuidó, ¡ay! un día se descuida,
se ha bajado a beber agua al pie de una fuentecilla,
se ha bajado a beber agua que de sed ya se moría.
Estando bebiendo el agua, bajó la Virgen María.
¿Qué haces ahí, paloma blanca, qué haces ahí, ¡oh!, sierva mía?
Me he bajado a beber agua, que de sed ya me moría.
Las campanas ellas solas tocan con mucha alegría
por la hija del rey moro que al cielo ya se subía,
con el rosario en la mano cantando el Ave María.
El domingo coge el manto, el lunes ya se moría.
¿Por quién tocan las campanas? Por la que al cielo subía,
con el rosario en la mano, cantando el Ave María.