IGR: 0075. Versión: 242. Rima: á-a. Hemistiquios 36.
Baracoa (Guantánamo, Cuba)
Pues, señor, había un rey que tenía siete hijas
y la más chirriquititica Delgadina se llamaba.
Cuando su madre iba a misa su padre le enamoraba,
y cuando de acá venía todito se lo contaba.
Corran, corran mis vasallos, a encerrar a Delgadina
en el cuarto más oscuro, más allá de la cocina.
Hermanita, hermanita, me darás un vaso de agua
y de la sed que yo tengo a mi Dios entrego el alma.
Delgadina, Delgadina, no te puedo dar el agua
porque si papa me ve me mataría a puñaladas.
Papasito, papasito, me darás un vaso de agua,
y de la sed que yo tengo a mi Dios entrego el alma.
Mamasita, mamasita, me darás un vaso de agua
y de la sed que yo tengo a mi Dios entrego el alma.
Corran, corran mis vasallos a darle agua a Delgadina
en la copa de cristal de la fuente cristalina.
Cuando los vasallos fueron Delgadina muerta estaba
y los ángeles del cielo repicaban la campana.
Variantes de una primera anterior: -1a este era un r.; -1b tres chiqitas; -4a cuando venía su madre; -4b el padre la regañaba.