IGR: 0075. Versión: 23. Rima: á-a. Hemistiquios 58.
Oencia (ay. Oencia, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Selmo, León, España)
El rey tenía tres hijas, todas tres como la grana,
la más chiquitina de ellas Delgadina se llamaba.
Delgadina, Delgadina, tú has ser mi enamorada.
No lo quiera el Dios del cielo ni la Virgen soberana
que yo fuera enamorada del padre que me engendrara.
La metiera en una habitación y allí la encerrara.
De comer le daba por onzas, de beber agua salada.
Delgadina, con la sede, se asoma a una ventana
y vira a sus hermanitos todos jugando a la barra.
Hermanitos de mi vida, hermanitos de mi alma,
hermanitos de mi vida traerme un vasito de agua,
l` alma se me va en un hilo, la saliva se me acaba.
¡Cómo te la hemos dar, bonita, cómo te la hemos dar, salada,
si nuestro(s) padre(s) (nos) lo sabe, la cabeza nos cortara!
Delgadina, con la sede, se asoma a una ventana,
de comer le da por onzas, de beber agua salada,
y vira a su reina madre sentada en sillas de plata.
[Madre de toda mi vida,] ay, madre de mi alma,
ay, madre de toda mi vida, ¿me da un vasito de agua?,
(que e)l` alma se me va en un hilo, la saliva se me acaba.
¡Cómo te la he dar, bonita, cómo te la he dar, salada;
por ser tú tan bonita está tu madre mal casada!.
Vira vir a su rey padre con los mayores de España.
Ay, padre de mi vida, ay, padre de mi alma,
antes de veinticuatro horas seré ser su enamorada.
Marineros van por vino, marineros van por agua,
cuando marineros vienen Delgadina suspiraba.
Las campanas de Toledo, ellas de solo tocaban
por el alma de Delgadina que pa los cielos se marchaba.