IGR: 0075. Versión: 22. Rima: á-a. Hemistiquios 74.
Candín (ay. Candín, p.j. Ponferrada, ant. Villafranca del Bierzo, comc. Ancares, León, España)
Delgadina, Delgadina, vas a ser mi enamorada.
¡No lo quiera Dios del cielo, ni la Virgen Soberana,
que fuera namoradiña del padre que me engendrara!
La encerraron en un cuarto dos más oscuros que había,
donde non ve sol ni luna, ninguén por la calle pasa.
Ella, si pide de comer, darle cecina salada;
y, si pide de beber, agua de la mar salada.
Delgadina, con su sede, se asomara a una ventana;
bien veía a sus hermanas hilándose la delgada:
Hermanitas de mi vida, purrirme una sede de agua,
que el corazón se me aflige, a Dios entrego mi alma.
Non te la purro, mi hermana, non te la purro, malvada,
de sete años vai pra ocho que eres nuestra madrastra.
Esa palabrita, hermana, de Dios sea perdonada.
Delgadina, con gran sede, se asomara a otra ventana;
bien veía a su madre en silla de oro sentada:
Madre de mis ojos, púrrame una sede de agua,
el corazón se me aflige, a Dios entrego mi alma.
Non te la purro, mi hija, non te la purro, malvada,
que sete años vai pra ocho que me tienes mal casada.
Esa palabrita, madre, de Dios sea perdonada.
Delgadina, con gran sede, se asomara a otra ventana;
bien veía a sus hermanos n`el campo jugando a barra:
[Hermanitos de mi vida, purrirme una sede de agua,
el corazón se me aflige, a Dios entrego mi alma.
Non te la purro, mi hermana, non te la purro, malvada,
de sete años vai pra ocho que eres nuestra madrastra].
Esa palabrita, hermanos, de Dios sea perdonada.
Delgadina, con gran sede, se asomara a otra ventana;
bien veía a su padre, altas torres donde estaba:
Padre de los mis ojos, púrrame una sede de agua,
el corazón se me aflige, a Dios entrego mi alma.
Non te la purro, mi hija, non te la purro, malvada;
¿si cumplieras la palabra que tu padre te mandara?
Sí la cumpliera, mi padre, aun cuando sea de mala gana.
Siete criados que tenía, todos los mandó por agua:
El que más aprisa llegue, con Delgadina casaba.
Por aprisa que llegaron, Delgadina se finara;
na cama de Delgadina nace una fuente muy clara;
na cama del rey, su padre, rodeada ` demonios estaba.
¡Válgame Nuestra Señora, la Bendita Soberana!