IGR: 0075. Versión: 17. Rima: á-a. Hemistiquios 56.
Tejares (ay. Fuentesoto, p.j. Cuéllar, Segovia, España)
Un rey tenía tres hijas más hermosas que la plata,
la más pequeña de todas Delgadina se llamaba.
Y un día, estando comiendo, su padre la remiraba.
¿Por qué me remiras, padre? Tú has de ser mi enamorada.
No lo quedrá Dios del cielo, ni la Virgen soberana.
Ha mandado a los criados que ellos ya la encerraran.
Y la ha encerrado en un cuarto más oscuro de la casa.
Pasan días y noches, Delgadina está encerrada.
Al otro día siguiente, se la ha abierto una ventana
a donde estaban su` hermano[s], que a la pelota jugaban.
Por Dios o por caridad, traerme y un poco de agua,
que tengo el alma en un hilo y el hilo ya se me acaba.
Quítate de ahí, perra mora, quítate, perra malvada,
que si el rey padre lo sabe, la cabeza nos cortara.
Delgadina se retira muy triste y desconsolada.
Al otro día siguiente se la ha abierto otra ventana
a donde estaban sus hermanas, con hilo de oro bordaban.
Por Dios o por caridad, traerme y un poco de agua,
que tengo el alma en un hilo y el hilo ya se me acaba.
Quítate de ahí, perra mora, quítate, perra malvada,
que si el rey padre lo sabe, la cabeza nos cortara.
Delgadina se retira muy triste y desconsolada.
Al otro día siguiente se la ha abierto la otra ventana
donde estaba allí su padre, que con señores jugaba.
Padre mío de mi vida, padre de toda mi entraña,
por Dios o por caridad, subirme y un poco de agua.
Ha mandado a los criados que suban una jarra de agua.
Cuando suben los criados, Delgadina desmayada.
Variantes en versión recitada: 4b ¿por qué me echas esas miradas?; Tras v. 4 Delgadina se retira muy triste y desconsolada; 20b Q. d. a., perra blanca; 21b se ha asomado a otra ventana; en 27b añadeque «para que la desterraran».