IGR: 0075. Versión: 160. Rima: á-a+pareados. Hemistiquios 48.
Valera (Trujillo, Venezuela)
Un rey tenía tres hijas y a las tres las adoraba;
la más pequeñita y bella Delgadina se llamaba.
Un día, puesta la mesa, su padre la enamoraba:
Oye bien, mi Delgadina, ¿quieres ser mi esposa amada?
No lo permita la ley ni la Virgen soberana
que el padre que Dios me ha dado quiera ser mi mal tirano.
¡Acudan aquí, vasallos, a encerrar a Delgadina
en el cuarto más oscuro que mire pa la cocina!
Hermana, por ser mi hermana, dame una poquita de agua,
que tu hermana Delgadina se muere de sed y de hambre.
Hermana, por ser mi hermana yo no te la puedo dar,
porque si me ve papá me puede hasta matar.
Mi madre, por ser mi madre, dame una poquita de agua,
que tu hija Delgadina sé muere de sed y de hambre.
Mi hija, por ser mi hija, yo no te la puedo dar,
porque si me ve tu padre, me mandará fusilar.
Mi padre, por ser mi padre, dame una poquita de agua,
que mucha es la sed que tengo y el hambre que me acompaña.
¡Acudan aquí, vasallos, a darle agua a Delgadina,
en el vaso más rameado y del agua cristalina!
Cuando los vasallos, fueron a darle agua a Delgadina,
Delgadina se había muerto en el cuarto `e la cocina.
Delgadina fue al cielo coronada de angelitos,
y su padre fue al infierno, coronado de diablitos.