IGR: 0075. Versión: 125. Rima: á-a. Hemistiquios 44.
San Juan de Beleño (ay. Ponga, p.j. Cangas de Onís, Asturias, España)
El rey tenía tres hijas todas tres como la plata;
la más chiquitina de ellas Delgadina se llamaba.
El rey enamoróse de ella.
Delgadina, Delgadina, tú has de ser mi enamorada.
No lo quedrá Dios del cielo, ni la Virgen soberana,
que yo enamorada fuera del padre que me engendrara.
¡Arriba, altos caballeros!, encerrarán la Delgada
y darle tocino añejo, carne de vaca salada;
no le deis gota de vino, ni tampoco gota de agua.
Siete años estuvo allí la Delgadina encerrada
l0 sin probar gota de vino
Delgadina con tal sede se asomaba a una ventaba.
l2 Por Dios les pido señoras,
por Aquél que está en la cruz, que me apurra un jarro de agua.
Quítate de ahí tú, perra, quítate de ahí, malvada,
que eres la más chiquitita y quiés ser nuestra madrastra.
[. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
¡Arriba, altos caballeros!, a dar a Delgadina agua
que a las doce de la noche he de ser tu enamorada.
Cuando ellos llegaron ya Delgadina espiraba.
La cama de la Delgada de ángeles está rodeada
y a la cabecera tiene a la Virgen soberana.
La cama del padre estaba de diablos toda rodeada
y a la cabecera tiene una serpiente arrodeada.