Delgadina v125

IGR: 0075. Versión: 125. Rima: á-a. Hemistiquios 44.

San Juan de Beleño (ay. Ponga, p.j. Cangas de Onís, Asturias, España)

El rey tenía tres hijas    todas tres como la plata;
la más chiquitina de ellas    Delgadina se llamaba.
El rey enamoróse de ella.    
Delgadina, Delgadina,    tú has de ser mi enamorada.
No lo quedrá Dios del cielo,    ni la Virgen soberana,
que yo enamorada fuera    del padre que me engendrara.
¡Arriba, altos caballeros!,    encerrarán la Delgada
y darle tocino añejo,    carne de vaca salada;
no le deis gota de vino,    ni tampoco gota de agua.
Siete años estuvo allí    la Delgadina encerrada
l0    sin probar gota de vino
Delgadina con tal sede    se asomaba a una ventaba.
l2    Por Dios les pido señoras,
por Aquél que está en la cruz,    que me apurra un jarro de agua.
Quítate de ahí tú, perra,    quítate de ahí, malvada,
que eres la más chiquitita    y quiés ser nuestra madrastra.
[. . . . . . . . . . . . . . . . . . .    . . . . . . . . . . . . . . . . . . .]
¡Arriba, altos caballeros!,    a dar a Delgadina agua
que a las doce de la noche    he de ser tu enamorada.
Cuando ellos llegaron    ya Delgadina espiraba.
La cama de la Delgada    de ángeles está rodeada
y a la cabecera tiene    a la Virgen soberana.
La cama del padre estaba    de diablos toda rodeada
y a la cabecera tiene    una serpiente arrodeada.

Bibliografía:
Recitada por Manuel Martínez. Recogida por Álvaro Galmés y Diego Catalán, 1945. (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Gutiérrez Estévez 1981, II, p. 53 [00064] (Tesis doctoral).