Delgadina v121

IGR: 0075. Versión: 121. Rima: á-a. Hemistiquios 76.

Bárzana (parr. Bárzana, ay. Quirós, p.j. Lena, Asturias, España)

Delgadina, Delgadina,    tú has de ser mi enamorada.
No lo quiera el rey del cielo,    ni la Virgen soberana,
que yo enamorada sea    del padre que me engendrara.
La garrara por la mano,    para su casa la llevara,
y la cerrara en un cuarto    y sin poder hablar palabra.
Allí estuviera siete años    sin poder hablar palabra.
Me daban el pan por onzas    y la cecina salada.
De siete años para ocho    se asomara a una ventana,
allí viera a su madre    en silla de oro sentada:
Madre mía, si por cierto,    que me fino, que me muero,
¿dareísme una jarra de agua?    
¿Cómo te la tengo dar, perra,    ¿Cómo te la tengo dar, malvada?,
ya siete años y va en ocho    que me tienes mal casada.
Diera la vuelta al balcón,    muy rendida y fatigada,
y se asomara a otra ventana,    
viera sus hermanas estar    filando seda labrada:
Hermanas mías, si por cierto,    que me fino, que me muero,
¿¿dareísme una jarra de agua?    
¿Cómo te la hemos de dar, perra?    ¿Cómo te la hemos de dar, malvada?,
va siete años y anda en ocho    que tienes a mi madre mal casada.
Diera la vuelta al balcón,    muy rendida y fatigada,
se asomara a otra ventana,    
viera a los sus hermanos    estar jugando el juego la barra:
Hermanos míos, si por cierto,    que me fino, que me muero,
¿daréisme una jarra de agua?    
Bien te la diéramos, vida,    bien te la diéramos, alma;
el rey turco de mi padre    la vida nos tiene jurada.
Diera la vuelta al balcón,    muy rendida y fatigada,
se asomara a otra ventana,    
viera a su padre estar    jugando con otra dama:
Padre mío, si por cierto,    que me fino,que me muero,
¿daráme una jarra de agua?    
Bien te la diera, vida,    bien te la diera, alma,
si no me turbas la palabra.    
No se la turbo al mi padre    que se la tengo mandada.
Mandó un propio al vino,    y otro lo mandó al agua;
el primero que allegare    se casaba con la infanta.
Por depriesa vino el vino,    por depriesa vino el agua,
Delgadina, Delgadina,    Delgadina ya finara.
Delgadina, Delgadina,    non murió por falta de agua:
a los pies de la su cama    tenía una fuente muy clara
y en el medio de la fuente    una palombina blanca.
La cama de su madre    rodeada de demonios estaba;
rodeada la cama de sus hermanas    rodeada de demonios estaba;
la cama de sus hermanos    rodeada de ángeles estaba;
la cama de su padre    rodeada de demonios estaba;
la cama de Delgadina    rodeada de ángeles estaba.
¡Válgame Nuestra Señora    válgame la Soberana!

Bibliografía:
Recitada por Carlota Suárez (70a). Recogido antes de 1930 (fecha deducida). (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en Gutiérrez Estévez 1981, II, p. 48 [00059] (Tesis doctoral).