Delgadina v113

IGR: 0075. Versión: 113. Rima: á-a. Hemistiquios 94.

Asturias s. l. (Asturias, España)

El buen rey tenía tres hijas    muy hermosas y galanas;
la más chiquita de todas    Delgadina se llamaba.
Un día, sentado a la mesa,    su padre la reparara:
Delgadina, Delgadina;    tú has de ser mi enamorada.
No lo quiera Dios del cielo,    ni su madre soberana,
que de amores me rindiera    al padre que me engendrara.
La madre qu` atal oyó,    n`un castillo la encerrara,
el pan le daban por onzas    y la carne muy salada,
y el agua para beber    de los pies de una llamarga,
donde canta la culebra,    donde la rana cantaba.
Delgadina por la sed,    se arrimara a una ventana,
y a sus dos hermanas viera    labrando paños de grana:
Por Dios vos pido, infantinas,    que hermanas non vos llamaba,
por una de las doncellas    unviayme una jarra de agua,
que el corazón se me endulza    y el ánima se me aparta.
Quítate allá, Delgadina,    quítate, perra malvada,
un cuchillo que tuviera    te tiraría a la cara.
Delgadina por la sed,    se arrimara a otra ventana,
viera a los dos hermanos    jugando lanzas y espadas:
Por Dios vos pido, infantinos,    que hermanos non vos llamaba,
por uno de nuestros pajes    unviayme una jarra de agua,
que el corazón se me endulza    y el ánima se me aparta.
Quítate allá, Delgadina,    quítate, perra malvada,
que una lanza que tuviera    yo contra tí la arrojara.
Delgadina, por la sed,    se arrimara a otra ventana,
viera a su madre la reina    en silla de oro sentada:
Por Dios vos pido, la reina,    que madre non vos llamaba,
por una de esas doncellas    unviayme una jarra de agua,
que el corazón se me endulza    y el ánima se me aparta.
Quítate allá, Delgadina,    quítate, perra malvada,
que ha siete años por tu culpa,    que yo vivo mal casada.
Delgadina por la sed,    se arrimara a otra ventana,
y vio a su padre que enbajo    paseaba en una sala.
Mi padre, por ser mi padre,    púrrame una jarra de agua,
porque me muero de sed,    y a Dios quiero dar mi alma.
Darétela, Delgadina,    si me cumples la palabra.
La palabra cumpliréla    aunque sea de mala gana.
Corred, mis pajecicos,    a Delgadina dad agua;
el primero que llegase,    con Delgadina se casa;
el que llegare postrero,    su vida será juzgada.
Unos van con jarros de oro,    otros con jarros de plata;
las campanas de la iglesia    por Delgadina tocaban.
El primero que llegó,    Delgadina era finada.
La Virgen la sostenía,    andeles la mortajaban;
en la cama de su padre    los degorrios se asentaban
y a los pies de Delgadina    una fuente fría estaba,
porque apagase la sede    que aquel cadáver pasaba.

Bibliografía:
Recogido antes de 1900. (Archivo: AMP). Publicada en MMP ASW 1900, Antología lírica de.... Reeditada en Gutiérrez Estévez 1981, II, p. 40 [00049] (Tesis doctoral).