IGR: 0049+0796. Versión: 3. Rima: á. Hemistiquios 106.
Miñagón (parr. Serandinas, ay. Boal, p.j. Luarca, ant. Castropol, Asturias, España)
Conde Olinos, Conde Olinos, es niño y pasó la mar.
Levantóse Conde Olinos mañanita de San Juan;
llevó su caballo al agua á las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe él se pusiera a cantar:
Bebe, bebe, mi caballo, Dios te me libre de mal,
de los vientos rigurosos y las arenas del mar.
Bien lo oyó la Reina mora, de altas torres donde está:
Escuchad, mis hijas todas; las que dormis, recordad
y oirédes a la sirena como canta por la mar
Respondió la más chiquita, ¡mas le valiera callar!
Aquello no es la sirena, ni tampoco su cantar;
aquel era el Conde Olinos, que á mis montes va a cazar.
Mis morillos, mis morillos, los que me coméis el pan,
id buscar al Conde Olindos, que a mis montes va a cazar.
Al que me lo traiga vivo, un reinado le he de dar;
el que me lo traiga muerto con la Infanta ha de casar;
al que traiga su cabeza, a oro se la he de pesar.
Po`l monte de los Acebos, cien mil morillos se van
en busca del Conde Olindos, non le pueden encontrar.
Encontráronlo durmiendo debajo de un olivar.
¿Qué haces ahí, Conde Olindos, qué vienes aquí a buscar?
Si a buscar vienes la muerte, te la venimos a dar,
si a buscar vienes la vida de aquí non la has de llevar.
¡Oh, mi espada, oh, mi espada de buen oro y buen metal,
que de muchas me libraste, d` esta non me has de faltar
y si desta me librases, te vuelvo a sobredorar.
Por la gracia del Dios Padre, comenzó la espada a hablar:
Si tu meneas los brazos cual los sueles menear,
yo cortaré por los moros como cuchillo por pan.
¡Oh caballo, mi caballo, oh mi caballo ruan!,
que de muchas me libraste, d`esta no me has de faltar.
Por la gracia de Dios Padre comenzó el caballo a hoblar:
Si me das la sopa en vino y el agua por la canal,
las cuatro bandas de moros las pasaré par y par
Cuando era medio dia, no halló con quien pelear,
sinon era un perro moro que non lo pudo matar.
Allí vino una paloma, blanquita y de buen volar.
¿Qué haces ahí, palomita, qué vienes aqui a buscar?
Soy la infanta, Conde Olinos, de aquí te vengo a sacar;
ya que non queda más qu` ese, vivo no habrá de marchar.
Por el campo los dos juntos se pasean par a par.
La reina mora los vio, y ambos los mandó matar:
del uno nació una oliva, y del otro un olivar:
cuando hacía viento fuerte, los dos se iban a juntar.
La reina también los vio, también los mandó cortar:
del uno nació una fuente, del otro un río caudal.
Los que tienen mal de amores allí se van a lavar.
La reina, también los tiene, y también se iba a lavar.
Corre fuente, corre fuente, que en ti me voy a bañar.
Cuando yo era Conde Olinos, tú me mandaste matar;
cuando yo era olivar, tu me mandaste cortar;
ahora que yo soy fuente, de ti me quiero vengar:
para todos correré, para ti me he de secar.
Conde Olinos, Conde Olinos, es niño y pasó la mar.
Variantes de las ediciones de Menéndez Pelayo: -11a, -13a, -18a, -20a Olindos; -41b par a par.
Variantes de la edición de L. Santullano: -36b non le p; -41b par a par.
Nota de J. M. P.: «Dos o más versos de un romance, servían a veces a los cantores del pueblo como de tema para una nueva composición; en otras ocasiones, repetían con tanta frecuencia un mismo verso y hasta una misma estancia en canciones diferentes, que llegaron algunos de aquellos a constituir verdaderos lugares comunes, o sea, fórmulas sacramentales de la poesía vulgar. Así lo observará repetidamente el lector en la colección que hoy publicamos» [SilAstur II 2003], p. 137.