IGR: 0049. Versión: 74. Rima: á. Hemistiquios 28.
Bogotá (Cundinamarca, Colombia)
Madrugaba el Conde Olinos mañanita de San Juan
a dar agua a su caballo a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe, canta un hermoso cantar.
Las aves que iban volando se paraban a escuchar.
Desde las torres más altas la reina le oyó cantar.
Mira, hija, como canta la sirena de la mar.
No es la sirenita, madre, la que entona este cantar,
es la voz del Conde Olinos, que por mí penando está.
Si es la voz del Conde Olinos, la que entona este cantar,
que le maten a lanzadas y echen su cuerpo a la mar.
.–No le mande matar, madre, no le mande usted matar;
que si mata al Conde Olinos, a mí la muerte ha de dar.
La Infantina con gran pena no cesaba de llorar.
El murió a medianoche y ella a los gallos cantar.