IGR: 0049. Versión: 289. Rima: á. Hemistiquios 53.
Hoyos del Espino (ay. Hoyos del Espino, p.j. Piedrahita, Ávila, España)
Se pasea si conde Niño por las orillas del mar,
a dar agua a su caballo la mañana de San Juan.
En lo que el caballo bebe él se ha enredado a cantar.
Dios te bendiga, caballo Dios te bendiga del mal;
herraduras de oro y plata tú las tienes de gastar,
a la boda de la infanta las tienes de llevar,
Y el rey que lo estaba oyendo de su palacio real.
Levántate, hija infanta, dispierta o dormida estás,
p` a que oigas cómo canta la serenita del mar.
Esa no es serena ya que es al conde Niña, padre,
[. . . . . . . . . . . . . . . . . . .] él que a mí me ha de 11evar.
Si es el conde Niña, hija, yo le mandaré matar.
Cuatro parejas de guardias cuatro tiros le darán.
y otros cuatro a su caballo p`a que queden igual.
Si me le mata usted, padre, al punto medicinal.
Ya está muerto el conde Niña, la infanta también lo está
y el rey de la pura envidia les ha mandado enterrar;
a uno entierran en el coro a otro al piejito `el altar.
De él nació un limón verde y de ella un rico rosal,
crece el uno, crece el otro, d` ambos crecen a la par.
las ramas cuando se juntan dos mil rescriebos se dan;
el rey, de la pura envidia, les ha mandado cortar.
De ella nació una paloma de él un rico gavilán,
vuela el uno, vuela el otro, d` ambos vuelan a la par;
y el rey, de la pura envidia, les ha mandado matar.
Les van a cortar los vuelos a las orillas del mar;
e1 rey, de la pura envidia, ahora le van a matar.