IGR: 0049. Versión: 192. Rima: á. Hemistiquios 44.
España s. l. (España)
Madruga el conde Flores a dar agua a su caballo.
Mientras el caballo bebe el cantaba este cantar:
Camisa, la mi camisa, ¿quién te vendrá a ti a lavar?
yo te lavo, yo te tiendo en el medio del membrillar.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
La reina que va para misa los ha mandado tirar,
el tirador que los tira no los era de tirar.
La reina que va para misa los ha mandado cortar,
y el cortador que los corta no los era de cortar.
Ella se volvió paloma y él se volvió gavilán;
la paloma, como suelta, dio un brinco y pasó la mar
y el gavilán, como torpe, no le ha podido pasar.
Arriba, gavilán mió, arriba, mi gavilán,
arriba, gavilán mío, no te me quedes atrás.
Ella se volvió una ermita y el se volvió un rico altar
donde los ciegos y cojos allí se iban a curar.
Luego tiempo, luego tiempo, la reina llegó a cegar
y ha mandado a los criados que la llevasen allá.
La reina, por ser la reina, reina, no entrarás acá;
cuando fuimos olivares tú nos mandaste tirar,
y ahora que ya somos santos ya nos vienes a buscar.
La reina, por ser la reina, yo la vista la he de dar
un ojo que no de entrambos para que conozca su mal.