IGR: 0049. Versión: 154. Rima: á. Hemistiquios 60.
Villavieja de Yeltes (ay. Villavieja de Yeltes, p.j. Vitigudino, Salamanca, España)
Madrugaba el conde Lino mañanita de San Juan
a darle agua a su cabello a las orillas del mar.
Mientras mi caballo beba voy a cantar un cantar,
camisa, la mi camisa, ¿quien te pudiara lavar»
lavarte y retorcerte y tenderte en el rosal.-
La reina que estaba oyendo desde su palacio real.
Miraj hija, como canta la sirena de la mar.
No es lo serenita, madre, no es la serenita tal.
que es el hijo conde Lino donde mis amores van.
Tus amores, hija mía, yo los mandaré matar,
Si usted mata mis amores, a mí me van a enterrar.-
Ella se murió a las once, y él a los gallos cantar;
a ella, como a hija de reina, la entierran junto a un altar,
y a él como a hijo de conde, un poquito mas atrás.
Ella se volvió una oliva y él se volvió un olivar!
la reina cuando lo supo luego los mandó cortar.
Ella se volvió paloma y él se volvió un palomar;
la reina cuando lo supo luego los mandó matar.
Ella se volvió una garza y él se volvió un gavilán;
la garza como ero lista, de un vuelo pasó la mar,
y él gavilán como torpe de dos la vino a pasar.
Ella volvió una ermita y él se volvió un rico altar,
y en el medio de la ermita la fuente del Pedestal.
Sordos, mancos y tullidos, todos vénganse a curar.
La reino cuando lo supo luego se dirigió o allá.
Cúrame los ojos, hija, cúramelos sin tardar.
Cúrese del otro, madre, que de este no vera tal,
porque cuando yo fui oliva usted me mandó cortar,
porque cuando fui paloma usted me mandó matar,
y ahora que soy una santa me viene usté a visitar.