IGR: 0159. Versión: 6. Rima: á. Hemistiquios 84.
Robledo de Sobrecastro (ay. Puente de Domingo Flórez, p.j. Ponferrada, comc. Carucedo, León, España)
¡Buen caballo trae, don Carlos, para con moros pelear!
También traigo buenos labios para las chicas besar.
No hables tanto, don Carlos, es muy pronto el alabar.
He dormido con la mejor chica, la gala de este lugar.
Unos dicen: «¿Quién sería?», y otros dicen: «¿Quién será?»
La hija del rey Galvano o n`el mundo no hay verdad.
Su padre, cuando lo supo, luego las mandó juntar:
¿Cuál de vosotras, mis hijas, la que encinta vos halláis?
Respondió la más pequeña, la que no debía de hablar:
Elenita estaba encinta, padre, vámosla a quemar,
con siete carros de leña y otros tantos de metal.
¡Si estuviera un pajarito que anduviese a mi mandar
para mandarle una carta a Carlos del Montealbar!
La palabra no está dicha, el pajarito allí está:
Escribe la carta, Elena, que yo se la iré a llevar.
Si don Carlos está en misa, tú lo dejarás rezar;
si don Carlos `stá comiendo, lo dejarás acabar.
Cuando el pajarito llegó, de misa salían ya:
Nuevas te traigo, don Carlos, nuevas de mucho pesar,
que Elena, blanca y hermosa, ya quedan para quemar.
Tanto me da que la quemen, que la dejen de quemar.
El pajarito, al oír esto, pronto se tiró a llorar.
No llores, hombre, no llores, ¡valga Dios tanto llorar!,
aunque una palabra digo, otra queda en el pensar.
Vosotros, como mujeres viejas, ¿qué consejo nos vais a dar
pa rescatar a una joven que quedan para quemar?
Quita tu ropa de conde, vístete de cardenal,
como que eres sacerdote que la vas a confesar.
Cuando don Carlos llegó, a quemarla iban ya.
Espérese la justicia, justicia de este lugar,
que esa joven que ahí llevan va muy mal sin confesar.
Confesadita ya está, le falta reconciliar.
La llevaron a la iglesia, junto al pico del altar.
¡Jura, perra traidora, jura lo que has que jurar,
si has dormido con conde alguno o has tenido el pensar!
Ni he dormido con ninguno, ni he tenido el pensar,
más que una noche o dos con Carlos de Montealbar,
y me parece que es este que lo conozco en l`hablar.
Por bajo de la mantilla un beso le fue a dar.
Si la llevas por esposa, Dios te la ayude a gozar;
si la llevas por manceba, el fuego te la ha quemar.