Conde Claros en hábito de fraile v22

IGR: 0159. Versión: 22. Rima: á. Hemistiquios 98.

La Seca [de Alba] (ay. Cuadros, p.j. León, comc. La Robla, León, España)

Tres hijas tenía el rey    muy queridas y estimadas,
sólo andaba por saber    cuál es la que encinta estaba.
Se miran unas a otras,    todas echan a llorar;
salta la más chiquitina:    Blancaflor es la que está–.
Blancaflor, que esto oye,    enseguida echa a llorar.
Prepararos, mis criados,    pa mañana madrugar,
para ir a atropar leña    para Blancaflor quemar.
Ya la cogen por la mano    y la llevan a encerrar.
Criados, los mis criados,    los que me coméis el pan,
dir a llevar esta carta    a Carlos de Montearbal.
Escribe, escribe, galana,    y no escribas de tardar,
la leña ya está atropada,    la paja van a atropar.
No preguntó por el vino,    ni preguntó por el pan;
por los campos donde diba    corre más que un gavilán.
Cuando llegó para allá,    de misa salían ya.
Noticias te traigo, Carlos,    noticias de gran pesar,
que a tu amiga Blancaflor    te la llevan a quemar.
¿Qué cuidado me da mí    que la lleven a quemar?,
que mujeres en el mundo    para mí no han de faltar.
Si es que de averas lo dices,    trataré de caminar,
y si lo dices de chunga,    entra y vamos a almorzar.
Tan de veras te lo digo    como Cristo está en altar;
si no lo quieres creer,    aquí te traigo señal.
Apenas cogió la carta,    Carlos comenzó a llorar.
Deseguida entró en la cuadra    donde sus mulas están.
Comer a prisa, mis mulas,    que buen trote vos he dar,
jorná de cuarenta días    n`hora y media la heis de andar.
Se viste de sacerdote    y caminó para allá;
reventó cincuenta mulas    y el caballo principal.
Cuando llegó para allá,    ya la iban a quemar.
Deténgase, la josticia,    deténgase, la hermandad,
que esa niña que usted lleva    la llevan por confesar.
Confesada ya va, padre,    sólo no diz la verdad.
¿Cuántas noches has dormido    con Carlos de Montearbal?
Cuatro noches, padre mío,    cuatro noches y na más;
dos han sido de mi gusto,    las otras dos de pesar–.
Ya la agarró por la mano    y la llevó a confesar.
Dame un beso, Blancaflor,    y no te dejo quemar.
No lo querrá Dios del cielo    ni la Virgen del Pilar,
donde Carlos puso boca    nadie a ponerla vendrá.
Si me hubieras dado el beso,    ya te dejaba quemar,
y como no me lo has dado,    conmigo te he de llevar.
Ya la coge entre los brazos    y la puso en el sillar.
Mire, la su hija, padre,    con su marido va ya.
Si la llevas por amiga,    no la llegues a gozar;
si la llevas por criada,    le pagarás la soldá;
si la llevas por esposa,    vuelve a casa po`l dotal.
¡Padres que queman hijas,    qué dote les quieren dar,
si con lo que a mi me sobra    para ella ha de bastar!

Bibliografía:
Recitada por Irene Fernández Machín (19a). Recogida por Eduardo Martínez Torner, 1916. (Archivo: AMP; Colec.: Torner, E. M.). Publicada en TOL I 1991, pp. 116-117.
[0469 La infanta preñada contam.]