IGR: 1595. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 80.
España
Con crespa y dorada crin del hondo mar se levantan,
sembrando por todo el mundo luz por las narizes altas,
del sol los roxos cavallos, coloreando las aguas,
cuando el francés Carlo asoma con sus copiosas escuadras
por las pedregosas vías de Roncesvalles más agras;
que a tomar va posessión de la belicosa España.
Sus doze pares traía que el hecho le asseguravan,
de quien con justa razón el mundo todo temblava;
mas como a los confiados la fortuna más agravia,
y por ser su curso vario varia a fortuna la llaman,
quiso que no le quedasse el francés a dever nada,
cuyas cosas hasta allí favoreció con faz grata,
y que de Bernardo quede en el mundo eterna fama;
el cual con campo copioso el passo al francés tomava,
do el poderoso Marsilio, rey de Aragón, aguardava,
y el casto rey don Alfonso con la gente castellana,
a quien gran copia de godos en esta junta acompañan;
y por principal caudillo, de acuerdo todos, nombravan
al valeroso Bernardo, la honra y la prez de España,
y al valiente Bravonel el segundo lugar davan.
Mueven sus copiosas hazes, visto que el francés llegava,
y las francesas envisten de ira raviosa llevadas.
Mézclame con tal furor, que las vezinas montañas
por toda parte tremieron de tantas plantas holladas,
y en sus tortuosos senos haze eco el son de las armas.
La confusa vozería del aire las aves baxa,
y de polvo espesas nuves la vista ofuscan y atajan,
y del sol el passo impiden montones de gruessas hastas.
Todos con valor pelean, no se conoce ventaja;
si el uno al otro retira, su dueño en breve restaura:
bien como cuando en el campo dos contrarios vientos andan,
a quien las inhiestas miesses siguen con caberas varias,
que en afloxando algún tanto el uno al otro, se abaxan;
ansí el feroz español, y el francés valiente andavan;
mas tanto Bernardo hizo, y Bravonel, por las lanças,
que en breve espacio cantaron ¡victoria, victoria, España!
¡Vivan Alfonso y Marsilio!, por todo el campo bolava.
Murió Roldán y Oliveros con toda la flor de Francia,
y Carlo Magno lloroso huye, y dexa la campaña,
con la pérdida mayor que jamás tuvo en batalla.