IGR: 0155. Versión: 41. Rima: 6+6 estróf.. Hemistiquios 74.
Mieres (ay. Mieres, p.j. Mieres, ant. Lena, Asturias, España)
Una casadina de tierras ajenas
con las manos barre, con los ojos riega.
con la boca dice: «¡Quién fuera soltera,
y no casadina de tierras ajenas!»
Maridico mío, si bien me queréis,
a la tu madrica me la llamaréis.
Levántese, madre, del dulce dormir,
que la blanca niña ya quiere parir.
Si pare, que para, que para un varón
que la reventara por el corazón.
Pare, mujer mía, con la Virgen santa,
que a la mi madrica no la encontré en casa.
Maridico mío, si bien me queréis,
a la tu hermanita me la llamaréis.
Levántate, hermana, del dulce dormir,
que la blanca niña [ya quiere parir]
Si pare, [que para, que para un varón],
que la atravesara por el corazón.
Pare, mujer mía, [con la Virgen santa],
que a la mi hermanica no la encontré en casa.
Maridico mío, si bien me queréis,
a la mi madrica me la llamaréis,
que aunque vive lejos, pronto volveréis.
Levántese, suegra, del dulce dormir,
que la blanca niña ya quiere parir.
Levantar, criadas, a coger gallinas
y ricos capones y lindas mantillas.
Iban caminando por un monte arriba
y sienten tocar las campanas a muerto.
Dime, pastorcito, dime la verdad,
dime, pastorcito, por quién tocarán.
(Por) una casadita de tierras ajenas,
por malas cuñadas y peores suegras.
Ya se pone el cura a cantar a misa;
empieza su madre a llorar la hija.
Acababa el cura de cantar la misa
(y) no acaba la madre de llorar la hija.
Variantes de Obdulia Marcos, de Valencia de Don Juan (León): -1b de lejanas tierras; -2a con la escoba b.; -3a c. su b. d.; -8a q. l. bella n. En el texto -11a para m. m.; -36a d. c. l. hija.