IGR: 0501. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 94.
Tetuán (Marruecos)
Sépase por todo el mundo, se publique en toda España,
que es un mercader muy rico, mercader de grande fama:
él le llaman don Pedro y la su mujer doña Alda.
Los dos tienen una hija, que de quince años no pasa,
discreta desde chiquita, hermosa y de buena gracia.
Ya la tratan de casar, de la tarde a la mañana,
con un rico cordobés, que de Córdoba le llaman.
Ella se defiende y dice que no le traten de nada,
que no se quiere casar porque aún es chica y muchacha.
Un domingo, yendo a misa, por ser Pascua señalada,
el vestido que llevaba vos diré sin faltar nada:
una camisita blanca de aquella fina holanda,
una saya de tela de oro toda ella galoneada,
un jubón de perlas flor guarnecido de esmeraldas,
un peinado a la francesa que bien la señoreaba,
un zapatito picado con su media anaranjada,
una cadena al pescuezo, catorce vueltas le daba,
su mano catorce anillos, que rico esclandor dejaba,
un sombrero de tres plumas, una blanca y dos moradas;
metida en su salimento seis damas que la acompañan,
cuatro caballos mohones que la carreta llevaban.
Fuese paso tras de paso, para la iglesia llegaban;
a la entrada de la iglesia toda la gente pasmaba.
Todos quitan los sombreros aquí a esta hermosa dama;
el que asopla la candela las barbas se le quemaban.
La niña, como es discreta, descubrió su mano blanca,
en ellas catorce anillos que rico esclandor dejaban.
Mercader Piñón la vido, de fuego de amor se abrasa.
Preguntó quién es la niña, quién era la hermosa dama.
Señor, hija de don Pedro, el mayor de toda España.
¿Si sus mercedes quisieran, llevarme huéspede a casa?
Con un sí que le responde, con un sí de mala gana,
Tomara tinta y papel y al punto escribió una carta.
Sepáis, mi querido padre, dueño querido en el alma,
que aprontéis un aposento y aderecéis una sala,
degolléis muchas gallinas, muchos capones y pavas,
que el mercader don Piñón se viene huéspede a casa.
Otro día en la mañana el padre con su hija habla:
¿Cómo lo haré, mi hija, con este ladrón en casa?.
No`s te dé nada, mi padre, yo haré una grande traza:
tomaré yo a mi criada, a mi criada de casa,
le pondré los mis vestidos, mis ricas joyas y alhajas;
tomaré yo una escobita, me pondré a lavar la casa.
Mercader Piñón viniera, llevó a la esclava de casa.
Tomara tinta y papel, al punto escribió una carta.
¡Sépase por todo el mundo, se publique en toda España,
que el mercader don Piñó robó a la esclava de casa!