IGR: 0214. Versión: 4. Rima: á-a. Hemistiquios 76.
Riaza (ay. Riaza, p.j. Sepúlveda, ant. Riaza, Segovia, España)
Estaba una pastorcita guardando un atajo `e cabras,
una tarde muy lluviosa con bastantes aguarradas.
Ha venido una muy grande, que ecede a todas aguas;
la pastora estaba al abrigo de una zarza,
cuando repara y mira ya no están allí sus cabras.
Con el rosario en la mano, corriendo se fue a buscarlas,
cien vueltas daba a un peñasco y allí no encontraba nada,
y a orilla de un pino verde todas las halló rodeadas.
Cuando veía venir tres hermosas ciudadanas:
eran San José y la Virgen, que a Jesús acompañaban.
Buenas tardes, patorcita, buenas tardes, mi zagala.
Buenas tardes, Jesús mío, muy célebres y muy santas.
¿Qué estás haciendo, pastora?, ¿qué estás haciendo, zagala?
Estoy rezando el rosario a la Virgen soberana,
que al que reza su rosario Jesucristo les ampara.
¿Me has conocido, pastora?, ¿me has conocido, zagala?;
¿me has conocido, pastora, que tan dulcemente me hablas?
La pastora, que oye eso, se le ha enternecido el habla.
Sube al cielo, mi pastora, sube al cielo, mi zagala;
sube al cielo, mi pastora, la Gloria tienes ganada.
Si, señor, que me subiera si no fuera por mis cabras,
si algún bicho da con ellas ni aun cabeza me dejara.
Sube al cielo, pastorcita, sube al cielo, mi zagala,
que si quedan de mi cuenta nunca vendrá a faltar nada.
Las nubes se la subían, las nieblas se la bajaban,
cuando quiso recordar, dentro del cielo se hallaba.
Los ángeles la cantaban, los querubines la bailan,
y los santos medianeros llenos de alegría estaban.
Vamos, vamos, San José, vamos a llevar la cabras
a la calle `e San Antonio, a la ciudad de Betaina.
Llama, llama, San José, llama, llama con tu vara;
te responderá el señor, y el padre de la zagala.
Ya le traemos su hacienda, ya le traemos sus cabras,
si alguna le faltare, vamos corriendo a buscarlas.
¿Dónde estará mi pastora, dónde estará mi zagala;
dónde estará mi pastora que con las cabras no se halla?
Su pastora está en el cielo, de ángeles rodeada
y usted también ha de ir antes que amanezca el alba.