IGR: 0031. Versión: 2. Rima: á-a. Hemistiquios 94.
España
¡Ay Dios, qué buen caballero fue don Rodrigo de Lara,
que mató cinco mil moros con trescientos que llevaba!
Si aqueste muriera entonces ¡qué gran fama que dejara!
No matara a sus sobrinos los siete infantes de Lara,
ni vendiera sus cabezas al moro que las llevaba.
Ya se trataban sus bodas con la linda doña Lambra:
las bodas se hacen en Burgos, las tornabodas en Salas:
las bodas y tornabodas duraron siete semanas;
las bodas fueron muy buenas, mas las tornabodas malas.
Ya convidan por Castilla, por Castilla y por Navarra;
tanta viene de la gente que no hallaban posadas
y aun faltan por venir los siete infantes de Lara.
Helos, helos por do vienen por aquella vega llana;
sálelos a recebir la su madre doña Sancha.
Bien vengades, los mís hijos, buena sea vuestra llegada.
Nora buena estéis, señora, nuestra madre doña Sancha.
Ellos le besan las manos, ella a ellos en la cara.
Huelgo de veros a todos, que ninguno no faltaba,
y más a vos, Gonzalvico, porque a vos mucho amaba.
Tornad a cabalgar, hijos, y tomedes vuestras armas
y allá iréis a posar al barrio de Cantaranas.
Por Dios os ruego, mís hijos, no salgáis de las posadas,
porque en semejantes fiestas se urden buenas lanzadas.
Ya cabalgan los infantes y se van a sus posadas;
hallaron las mesas puestas y viandas aparejadas.
Después que hubieron comido pidieron juego de tablas,
si no fuera Gonzalvico que su caballo demanda.
Muy bien puesto en la silla se sale para la plaza,
y halló a don Rodrigo que a una torre tira varas,
con una fuerza crecida a la otra parte pasa.
Gonzalvico, qu` esto viera, las suyas también tirara:
las suyas pesan muy mucho, a lo alto no llegaban.
Cuando esto vio doña Lambra, de esta manera hablara:
Adamad, dueñas, amad cada cual de buena gana,
que más vale un caballero que cuatro de los de Salas.
Cuando esto oyó doña Sancha respondió muy enojada:
Calledes vos, doña Lambra, no digáis la tal palabra,
si los infantes lo saben, ante tí lo matarán.
Callases tú, doña Sancha, que tienes por qué callar,
que pariste siete hijos como puerca en muladar.
Gonzalvico que esto oyera esta respuesta le da:
Yo te cortaré las faldas por vergonzoso lugar
por cima de las rodillas un palmo y mucho más.
Al llanto de doña Lambra don Rodrigo fue a llegar:
¿Qué es aquesto, doña Lambra?, ¿quién te ha quesido enojar?
Si me lo dices, yo entiendo de te lo muy bien vengar,
porque a dueña tal cual vos, todos la deben honrar.