IGR: 0184. Versión: 77. Rima: é-a. Hemistiquios 46.
Alcazarquivir (Marruecos)
Ya se sale la leona, entre la paz y la guerra
con sus dos queridas hijas, Blancaflor y Felimena.
Por ahí pasara Tarquino, `namoróse d`una de ellas;
namoróse de Blancaflor y no olvidó a Felimena.
Al domingo tuvo boda y al lunes partió a su tierra.
Y al fin de los nueve meses vino `l que nunca viniera.
¡Buenos días, la mi suegra! ¡Bien vengáis y tú, Tarquino!
¿Cómo `stá la Blancaflor, hija mía y mujer vuestra?
Que vos pide de favor que la dis a Felimena,
que está `n tiempos de parir y no tiene quien la atienda.
Filomena te la llevas con intención de devolve[r]la,
que la quiere e` rey de España para casarse con ella.
Ella se subió al caballo y encima una capa negra.
Guarda tu honra, Felimena, es tuya más que es mía.
Yo la guardaré, mi madre, aunque me cueste la vida.
`La mitad de aquel camino quiso él `busar de ella.
¿Que te pasa, cuñadito?, ¡que el demonio a ti t` atienta!
No m` atienta a mí `l demonio, eres tú . . . . . ..
Cogió navajita aguda y la lengua se la cortara.
Por ahí pasara un pasaje, le pidió un papelico,
con sangre de sus venas escribió dos letras.
La `rmana al oír la noticia, tomó, mató al recien nacido
y al otro día de mañana, a sus tierras se marchaba.