Blancaflor y Filomena v110

IGR: 0184. Versión: 110. Rima: é-a. Hemistiquios 58.

Revilla-Vallegera (ay. Revilla-Vallegera, p.j. Burgos-3, Burgos, España)

Un rey tenía dos hijas,    Blancaflor y Gerumbela;
pasó por allí Chusquino,    se enamoró de una de ellas.
Se casó con Blancaflor,    la lleva para su tierra,
y a eso de los nueve meses    Chusquino en casa su suegra.
Buenos dias, mi señora.    Bienvenido, yerno, seas.
¿Qué tal está Blancaflor?    Blancaflor no está muy buena,
y ahora vengo por su hermana    para que cuidara de ella.
Ella, por ver a su hermana,    pronto ha montado en la yegua,
y en medio del caminito    allí de amores la mienta.
¿Qué es lo que dices, Chusquino?    ¿Es el diablo que te tienta?
A mí no me tienta el diablo,    que lo que digo es de veras.
La ha cogido de las manos,    la ha tirado de la yegua;
después de haberla tirado,    allí se ha burlado de ella.
Después de haberse burlado,    también la sacó la lengua,
la ha tirado en un zarzal    para que nadie la viera.
A los gritos que ella daba    un pastorcito se acerca.
Acércate, tú, pastor,    acércate tú, alma buena.
Si traes papel y tintero    escribirás cuatro letras.
Papel y tintero tengo,    la tinta en casa se queda.
Con la sangre de mis labios    escribirás cuatro letras;
se las das a Blancaflor,    y Blancaflor que las lea.
De una patada que dio,    la criatura moviera:
la puso para cenar    al marido cuando venga.
Llegó Chusquino a su casa    cargadito de paciencia.
Ponme de cenar, mujer.    Marido, que ya está puesta.
Qué dulce tienes, mujer,    qué dulce tienes la cena.
Más dulces tienes, bribón,    los besos de Gerumbela.
Eso que ha oído Chusquino    igual quiere hacer con ella.
De la mesa se levanta    y a la justicia da cuenta.

Bibliografía:
Recitada por Luisa García (49a). Recogida por Narciso Alonso Cortés, antes de 1906. (Archivo: AMP; Colec.: Alonso Cortés, N.). Publicada en Alonso Cortés 1906, pp. 73-74.