IGR: 0222. Versión: 13. Rima: í+pareados. Hemistiquios 58.
Tucumán s. l. (Tucumán, Argentina)
En su puerta estoy parado, abrid las puertas, abrid
que si no me abre las puerta, aquí me verá morir;
con la sangre que derramo sus puertas he de teñir.
¿Quién es ese caballero que así me las manda abrir?
Caballero soy de Francia, el que la suele servir.
Con el candil en las manos las puertas le fue abrir.
¡Negros todos y criados, al aposento a dormir!
Y lo metió para adentro . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
lo lavó de pies y manos con agua de toronjil,
y se lo llevó a la cama a donde suele dormir.
A deshora de la noche, . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
¿Qué ha tenido, caballero, que no ha podido dormir?
¿Ha tenido amor en Francia? ¿ha oído hablar de mí?
Yo no tengo amor en Francia, no he oído hablar de ti;
sólo temo a su marido que él está lejos de aquí,
No le tema a mi marido, que él está lejos de aquí,
ni le tema a la justicia, que no pasa por aquí.
¡Válgame la Vrgen Santa, válgame Dios y San Gil!,
¡con mi marido en mis brazos y nunca lo conocí!
Mañana por la mañana te vua cortar el vestido.
Llamarás tu padre y madre, te ayuden a bien morir.
Al otro día de mañana: ¡Parientes todos y hermanos,
cúbranse con negro luto que hoy mis días tendrán fin.
Oigan mujeres casadas, oigan mujeres, les ruego,
estando el marido ausente, nunca jueguen este juego.
Amigos y camaradas, todos los que están presentes,
no quieran mujer casada estando el marido ausente.
Al otro día de mañana redoblaron las campanas
para que pase el entierro de dos queridos del alma.