IGR: 0103. Versión: 19. Rima: í-a. Hemistiquios 86.
Salceda (ay. Polaciones, p.j. San Vicente de la Barquera, ant. Potes, Santander, España)
Tan alta iba la luna como el sol al mediodía,
cuando el buen conde Belarde de sus batallas venía.
Cien caballos trae de rienda, todos los ganó en un día,
y los echaba a beber a la reguera de Hungría.
Mientras los caballos beben, este romance decía:
¡Cuánto yo gané n`una hora, cuánto más ganara al día!
Bien lo oía un tio suyo que en alto palacio habita:
Esos caballos, Belarde, a mí me pertenecían.
Téngalos allá, mi tío, yo, ¿para quién los quería?
Déjeme el caballo blanco para caminar de día;
déjeme el caballo negro para de noche la guía.
Somos perdidos, Belarde. Belarde que no venía;
Valdovino fue a la guerra, Valdovino no venía;
o le cautivaron moros o en Francia tiene la niña.
¡Ve a buscar a Valdovino, ve a buscarle, por tú vida!
Eso no lo haría yo en cuanto en el mundo había,
sólo por una manzana, que me dio una linda niña.
Si ella te dio una manzana, dale tú a ella una sortija.
Ve a buscar a Valdovino, ve a buscarle, por tu vida.
Déjeme el caballo blanco para caminar de día;
déjeme el caballo negro para de noche la guía.
Suelta la rienda al caballo, volaba que no corría.
Por donde le ve la gente, poco a poco se iba;
por donde no le ve nadie, volaba que no corría.
Asomóse a una collada, la más alta que veía
y vio estar a Valdovino a la sombra de una oliva:
¿Quién te ha herido, Valdovino, quién te ha hecho mortal herida?
El moro qu` a mí m`ha hirío, ¡líbrate Santa María!
Tres cuartos tien de ojo a ojo, y ocho varas de petrina.
Suelta la rienda al caballo, volaba que no corría.
Asomóse a otra collada, la más alta que veía,
y vio estar al moro perro a la sombra de una oliva.
¿Quién ha herido a Valdovino, quién le ha hecho mortal herida?
Yo he herido a Valdovino, yo le he hecho mortal herida;
yo corrí tras de Belarde, siete leguas en un día.
Hirieses a Valdovino, eso digo que sería;
corrieses tras de Belarde, eso digo que es mentira;
que el hombre que mienta a otro, en la calle le desafía.
Pónense a jugar las armas, arman grande gritería;
tira el uno, tira el otro, el moro a tierra caía.
Bien lo ve la mora perra que en alto palacio habita:
Tente arriba, moro perro, moro perro, tente arriba,
que en el menear de las armas don Belarde parecía.
Válgame Nuestra Señora y la Sagrada María!
Variantes de la primera recitación: -9a Vuélvalos allá; -21 omitido; -38a que el hombre q. m. ; -39b guerrería; -41 en adelante omitidos.
Variantes de la segunda recitación: -6a c. ganó en una; -9b p. qué 1. q.; -16b por c. ; -38b c. se d.
Canta desde el verso 31 al 37 inclusive, con las variantes: 36a trar (sic); -37b se desafia.
Nota: La recitadora se encontraba casualmente en Tresabuela.Tres días después le volvió a entrevistar el segundo equipo en Salceda.