IGR: 0029. Versión: 4. Rima: á-a. Hemistiquios 36.
España
Bañando están las prisiones las lágrimas que derrama
el conde don Sancho Díaz, esse señor de Saldaña,
y en su llanto y soledad fuertemente se quexava
de don Bernardo su hijo, del rey Alfonso y su hermana:
Los tiempos de mi prisión tan aborrescida y larga,
por momentos me lo dizen aquestas mis tristes canas;
cuando entré en este castillo apenas entré con barba,
y agora por mis pecados la veo crecida y blanca.
¿Qué descuido es éste, hijo? ¿Cómo a bozes no te llama
la sangre que tienes noble a socorrer donde falta?
Sin duda que se parece la que de tu madre alcanças,
que por ser de la del rey juzgarás como él mi causa.
Siempre los que aquí me tienen me cuentan de tus hazañas
si para tu padre no, dime, ¿para quién las guardas?
Aquí estoy en estos hierros, y pues dellos no me sacas,
mal padre devo de ser, o mal hijo, pues me faltas.
Perdóname si te ofendo, que descanso en las palahras,
que yo como viejo lloro y tú como ausente callas.