IGR: 0040.6. Versión: 1. Rima: á-a. Hemistiquios 52.
España
Paseábase el rey moro por la ciudad de Granada,
cartas le fueron venidas Alhama era ganada:
las cartas echó en el fuego, y al mensajero matara.
Echó mano a sus cabellos y las sus barbas mesaba;
apeóse de una mula, y en un caballo cabalga.
Mandó tocar sus trompetas, sus añafiles de plata;
porque lo oyesen los moros que andaban por el arada.
Cuatro a cuatro, cinco a cinco, juntado se ha gran batalla.
Allí habló un moro viejo, que era alguacil de Granada:
¿A qué nos llamaste, rey, a qué fue nuestra llamada?
Para que sepáis, amigos, la gran pérdida de Alhama.
Bien se te emplea, señor, señor, bien se te empleaba,
por matar los Bencerrajes que eran la flor de Granada,
acogiste a los judíos de Córdoba la nombrada,
degollaste un caballero persona muy estimada;
muchos se te despidieron por tu condición trocada.
¡Ay si os pluguiese, mis moros, que fuésemos a cobralla!
Mas si, rey, a Alhama has de ir, deja buen cobro a Granada,
y para Alhama cobrar menester es grande armada,
que caballero está en ella que sabrá muy bien guardalla.
¿Quién es este caballero que tanta honra ganara?
Don Rodrigo es de León, marqués de Cáliz se llama,
otro es Martín Galindo, que primero echó el escalas.
Luego se van para Alhama que de ellos no se da nada,
combátenla prestamente, ella está bien defensada.
De que el rey no pudo mas, triste se volvió a Granada.