IGR: 0168. Versión: 2. Rima: í. Hemistiquios 70.
Cuiñas (parr. Piquín, ay. Ribeira de Piquín, ant. Meira, p.j. Fonsagrada, Lugo, España)
Flor de mayo, flor de mayo, tiempo de la primavera,
cuando se marchan los mozos a pelear a la guerra.
Unos lloran y otros cantan y otros se mueren de pena;
un soldadito lloraba y se moría de pena.
Estando en la estrución, el capitán le dijera:
¿Por quién lloras, ay soldado, por quién tienes tanta pena?,
si es por padre o por madre, o por aires de tu tierra?
No es por padre ni por madre ni por aires de mi tierra,
es por una niña hermosa, allá doncela me queda.
¿Cuánto deras, ay soldado, cuánto deras por ir verla?
¿Qué dará, mi capitán, y un soldado en tierra ajena?
Echó la mano al bolsillo, un doblón de ocho le diera.
Deja la yegua que corre, coge el caballo que vuela;
costa arriba galopea, por el llano no se endelga.
Índose por el camino, se le espantara el caballo.
¡Tente, tente, ay, caballero, y tente valor de ti!
Yo soy aquella doncela que algún día te serví,
ahora estoy n`el infierno para nunca más salir;
en el trance de mi muerte me puse a pensar en ti
donde había pensar en Dios; no hay remedio para mí.
Venderemos el caballo para misas para ti.
Eso no, ay caballero, no lo quiera Dios así,
cuanto más bien me hagas, más penas me das a mí.
Cuando rezas el rosario, nunca lo reces por mí,
cuando vayas a la misa, nunca te acuerdes de mí.
Eso no, ay caballero, no lo quiera Dios así,
cuanto más bien me hagas, más pena me das a mí.
Si te quisieras casar, cásate en Valladolid
de tres damas que allí hay una será para ti.
La primera hija que tengas ponderásle como a mí:
María Rosa, Flor del Campo, así me llaman a mí,
para que cuando la llames tú te acuerdes de mí.
Cuando la lleves a misa llévala en par de ti,
para que no te la engañen como tú me has hecho a mí.
Abur, abur, caballero, que me están quemando aquí.