IGR: 0234. Versión: 5. Rima: ó. Hemistiquios 51.
Arevalillo de Cega (ay. Arevalillo de Cega, p.j. Sepúlveda, Segovia, España)
La rueda de la fortuna, como nunca pué estar quieta,
a media vuelta que di me puse allá en alta tierra;
que he visto una buena dama, bien peinadita y bien puesta.
Con usted, señora dama, con usted, señor amor,
con usted, señora dama, durmiría una noche o dos.
Mi marido no está en casa, que está en la corte de Aragón,
para que venga más tarde le echaré una maldición:
cuervos le saquen los ojos y águilas el corazón,
los perros de su ganado le saquen en procesión.
Al decir estas palabras su maridito llamó.
Ábreme, cara de luna, ábreme, cara de sol.
No te abro, cara de luna, no te abro, cara de sol,
se me han perdido las llaves de mi extremo corazón.
Las llaves eran de plata, de oro las mando hacer yo;
que un herrero tengo en Francia y otro tengo en Aragón,
y harán lo que tú les mandes y lo que les mande yo.
Al decir estas palabras el caballo relinchó.
¿De quién es ese caballo que relinchar oigo yo?
Tuyo y mío, maridito, mi padre nos le dejó.
Si [tu] padre le dejara caballito tendría yo.
?De quién es este sombrero . . . . . . . . . . . . . . . . . . .?
Y al decir estas palabras el galán estornudó.
¿Quién es ese caballero que estornudar oigo yo¿
Y mátame, maridito, y sácame el corazón,
y llévasele a mis padres en dos platitos de amor,