IGR: 0234. Versión: 1. Rima: ó. Hemistiquios 46.
Sigueruelo (ay. Santo Tomé del Puerto, ant. Sigueruelo, p.j. Sepúlveda, Segovia, España)
Estaba la blanca niña, estaba la blanca flor
sentadita en silla de oro bordando su bastidor.
Pasó por allí don Carlos, el hijo `el Emperador.
Pase, pase, caballero, que cama le pondré yo,
mi maridito está a caza a los montes de León,
¿qué le haré pa que no vuelva?, le echaré una maldición:
que se caiga el monte abajo y se parta el corazón.
Apenas lo había dicho su maridito llamó.
Ábreme la puerta, blanca, ábreme la puerta, flor,
que te traigo un conejito de los montes de León.
Al bajar por la escalera la llave se me perdió.
¿Qué te pasa, blanca niña, qué te pasa, blanca flor?
Se me han perdido las llaves, las llaves del corazón.
No te apures, blanca niña, no te apures, blanca flor,
el herrero está en la plaza, el platero en el mesón.
¿Qué es eso que en la escalera que relumbra como el sol?
Es el gato `e la vecina que está en acecho un ratón.
¿Qué es aquello que en tus brazos que en tus brazos veo yo?
Es el niño `e la vecina que en mis brazos se durmió.
¿Qué es aquello que en la cama, que en la cama veo yo?
Es el niño `e la vecina que en mis brazos se durmió.
En mi vida he visto un niño con barba y bigote como yo.
Le agarró de los bigotes, le tiró por el balcón.