IGR: 0532. Versión: 9. Rima: ó. Hemistiquios 52.
Codesal de la Carballeda (ay. Manzanal de Arriba, ant. Folgoso de la Carballeda, p.j. Puebla de Sanabria, comc. Sanabria, Zamora, España)
Alabóse el conde Vélez, alabóse el muy traidor,
que no hay dama ni doncella que no rindiera su amor.
De todos los que allí hubiese, ninguno le contestó;
de Mombuey hay un escudero, de esta manera apostó:
Mía doncella está en Zamora de veinte años que más no,
y si vos me la robaréis, me sacáis el corazón.
Prestad atención, oh, conde, conde, prestad atención,
que si la apuesta perdiereis, he de sacarlo vos yo.
S` otro día a la mañana, conde Vélez madrugó
y a la puerta de la dama linda tienda preparó.
Y en el medio de la tienda, un cordón de oro colgó;
desde dentro la doncella de aquel cordón se prendó.
Puso saya sobre saya, por encima un tornasol;
salióse de su aposento y hacia el conde se acercó.
¿Cuantu vale el cordón de oro? Quisiera comprarlo yo.
A mí me costó dos doblas en el reino de Aragón,
pero si vos lo queredes, de balde vos lo doy yo,
por un beso que me dieres y un [. . .] que es de amor.
Colgad el cordón, oh, conde que ya no to quiero yo,
mío galán que es Mombuey me lo ha de comprar mejor.
Y si no me lo comprara, me quedaré sin cordón;
las doncellas de mi casta no traicionan a su amor.
Malhaya seas tú, doncella, y quien tanto te enseñó,
que por pensar como piensa me sacan el corazón.
¿Qué culpa vos tengo, conde?, ¿qué culpa vos tengo yo?
Lo apostarais en dinero y en perder la vida no.