IGR: 0503. Versión: 12. Rima: í-a. Hemistiquios 68.
Cangas de Onís (ay. Cangas de Onís, p.j. Cangas de Onís, Asturias, España)
La infantina está muy mala, llena de melancolía,
porque no la dejan casar con el conde de Mayorguía.
Cuando te quería casar con el conde Mayorguía
por respuestas me dijistes que todavía eras muy niña;
ya ahora te quieres casar, ningún de tu igual no había.
Cáseme usted, mi padre, pues que tengo mucha prisa,
que hay muchachas de mi tiempo mantienen pueblo y famillia.
Mándele a llamar, mi padre, a comer de mediodía,
y al acabar de comer le dirá de parte mía
que mate a la su mujer y case con la infantina.
Mandóle llamar el rey por un paje que tenía.
¿Qué me quería el buen rey, el buen rey qué me quería?
Que mates a tu mujer y casar con la infantina.
¿Cómo he de matar yo, rey, a quien tanto me quería?
Mata la tu mujer, conde, si no a ti te mataría.
Marchó el conde para casa con más pesar que alegría,
y la mujer a la puerta que una estrella parecía.
¿Qué te quería el buen rey, el buen rey qué te quería?
Lo que me quería el rey a ti no te placería,
que te matara yo a ti y casar con la infantina.
¿Cómo has de matar tú, conde, a quien tanto te quería?
Está la sentencia dada que ha ser la tuya o la mía.
Para ser la tuya, conde, la mía pertenecía.
Enviarasme a largas tierras, que padre y madre tenía,
los camisones de holanda de allá te los mandaría,
te quisiera y te estimara mejor que la que vendría.
¿Me dejarás decir, conde, una oración que sabía?
Si la oración es muy larga primero amanecería.
La oración no es muy larga, que luego se acabaría.
Le echó un pañuelo al cuello, le apretó cuanto podía,
con el fervor de la sangre de esta manera decía:
¡Válgame el rey de los cielos, válgame Santa María!
No había dicho estas palabras, el paje del rey venía.
No mates tu mujer, conde, que ya murió la infantina.
¡Válgame Nuestra Señora, válgame Santa María!