IGR: 0445. Versión: 9. Rima: á-a. Hemistiquios 50.
Santoyo (ay. Santoyo, p.j. Palencia, ant. Astudillo, Palencia, España)
Vivía un soldadito en la ley de Dios humana;
tenía de devoción de oír misa en Santa Clara.
No se aguarda a la mayor, que a la menor se quedaba.
Ha vuelto la cara atrás, ha visto monjita humana.
No la he visto en mi vida monjita tan adornada.
Tampoco yo, soldadito, tampoco tu linda cara.
Si me sacaras de aquí entre esta noche y mañana,
si me sacaras de aquí, yo contigo me casara.
La ha cogido de la mano, pa su casa la llevaba;
la ha puesto una rica cena, también una rica cama,
los colchones son de seda, los almohadones de holanda;
y después de haber cenado juntos se van a la cama.
¿Cómo no se desnuda mi monja, monjita tan adornada?
¿Cómo tengo desnudarme, si estoy con Cristo esposada?
Vámonos para el convento, que abierta quedó la escala.
La ha cogido de la mano, al convento la llevaba;
al llegar al convento las campanas se volteaban.
Salieron todas hs monjas a ver por lo que volteaban,
tambián salió la abadesa, como ella en todo mandaba.
¿Quién me ha robado mi monja, mi monja quién la robaba?
No he sido yo el enamorado, que ha sido ella la enamorada.
Registraron toas las celdas y en seguida toas las cimas;
en la cama aquella monja un crucifijo encontrara,
en las manos de aquel Cristo las armas del soldado estaban,
Aquí se acabó la historia de la monjita adornada.