La serrana de la Vera v23

IGR: 0233. Versión: 23. Rima: é-a. Hemistiquios 74.

Badajoz s. l. (Badajoz, España)

Allá en Garganta la Olla    por las sierras de la Vera,
se pasea la serrana    bien calada su montera,
con la honda en la cintura,    y terciada su escopeta.
Se ha encontrado un pastorcillo    que jugaba a la rayuela,
y le dice:–Pastorcillo,    bien remachan tus ovejas.
Remachen o no remachen,    ¿qué cuidado le da a ella?
Pastorcillo, pastorcillo,    ¿sabes tocar la vihuela?
Sí, señora; sí señora,    y el rabel, si usted me diera.
Le ha cogido de la mano,    le lleva para su cueva,
no le lleva por caminos    ni tampoco por veredas,
le lleva por unos montes    más espesos que la hierba.
Pastorcillo, pastorcillo,    esta noche, rica cena;
de perdices y conejos    la pretina traigo llena.
En lo más alto del monte    se encontraron ya la cueva,
cuando entraron la serrana,    le mandó cerrar la puerta,
y el pastor, como era diestro    la dejó un poco entreabierta.
Agarrado por la mano    le ha subido la escalera,
le mandó luego hacer lumbre    y al resplandor de la hoguera,
ha visto un montón de huesos,    y un montón de calaveras.
¿Cuyos son aquellos huesos    y esas tantas calaveras?
De hombres que yo he matado    por esos montes y sierras,
como contigo he de hacer    cuando mi voluntad sea.
Pastorcillo, pastorcillo,    toma y toca esa vihuela.
El pastor no se atrevía    y a tocar le obligó ella;
la serrana se durmió    al compás de la vihuela;
el pastor la vio dormida    y se echó la puerta afuera;
la serrana despertó    aullando como una fiera,
y saltando como corza,    le siguió un cuarto de legua.
¡Pastorcillo, pastorcillo,    que la cayada te dejas!
Mucho palo hay en el monte    para hacer otra más buena.
¡Pastorcillo, pastorcillo,    que te dejas la montera!
Mucho paño hay en mi pueblo    para hacer otra más nueva.
¡Pastorcillo, pastorcillo,    que te dejas una oveja!
Aunque cien mil me dejara    a por ellas no viniera.
Con la honda la serrana    tiró al pastor una piedra,
que si no es por una encina    le derriba la cabeza.
¡Anda–le dice–, villano,    que me dejas descubierta,
que mi padre era pastor    y mi madre fue una yegua,
que mi padre comía pan    y mi madre comía hierba!

Bibliografía:
Recogida por Julio Ateneo, antes de 1956. Publicada en Gil García 1956b, Cancionero popular de Extremadura, II, p. 33, nº 45 y Rodríguez-Moñino 1965, Diccionario geográfico..., cit., pp. 201-202 (nº 568) Reeditada en Caro Baroja 1974, pp. 276-278.