IGR: 0233. Versión: 21. Rima: é-a. Hemistiquios 64.
Corporario (ay. Aldeadávila de la Ribera, ant. Corporario, p.j. Vitigudino, Salamanca, España)
Se pasea una serrana a orillas de una ribera,
blanca como pan de leche, rubia como la canela.
Va por ver correr el agua y ver bailar las arenas.
Viera estar un pastorcito subido en una arboleda:
Bájate de ahí, el pastor, antes que coja una piedra.
Yo me bajaré, serrana, cuando mi voluntad sea.
Bájate de ahí, el pastor, . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
si te vuelvo a segundar, te cortaré la cabeza.
Yo me bajaré, serrana, con más miedo que vergüenza.
Lo cogiera por la mano, por unos montes lo lleva;
no lo lleva por carriles, tampoco por carreteras,
lo lleva por unos montes que de cristianos no eran.
Atrevíme y preguntéle, que el que pregunta no yerra:
De qué son tantas crucitas, tantos montones de tierra?
Son de hombres que he matado y aquí entierro las cabezas,
lo que a ti te ha de suceder cuando mi voluntad sea.
Lo cogiera por la mano, lo metiera pa la cueva,
a él le dio el violín y ella cogió la vihuela.
Pensando de adormecerlo y ha adormecídose ella.
Desque la sintió dormida, desatrancara la puerta,
legua y media tiene andada sin revolver la cabeza
y desque la revolvió la viera venir a ella.
Da gritos como león, da saltos como culebra.
Aguárdate ahí, el pastor, que aquí dejas una oveja.
Si la oveja es de mi amo, tres le daré yo por ella.
Aguárdate tú, el pastor, que aquí dejas una prenda.
Si la prenda fuera de oro, yo por ella no volviera.
Aguárdate tú, el pastor, que aquí dejas una perra.
Mala rabia que le dé y a ti te dé con ella.
Por Dios te pido, el pastor, no me escubra en mi tierra.
No te escubriré, serrana, mientras que no llego a ella.
A mí tanto se me da
que mi padre es un pastor y a mí me parió una yegua.