Doncella guerrera v57

IGR: 0231. Versión: 57. Rima: ó+estróf.(L. Hemistiquios 96.

Fonsagrada (ay. A Fonsagrada, p.j. Fonsagrada, Lugo, España)

En Sevilla un sevillano    siete hijos le dio Dios,
pero tuvo la disgracia    que ninguno fue varón.
La más jovencita de ellas    una tentación le dio,
que había d`ir servir al rey    vestidita de varón.
No vayas, hija, no vayas,    que te van a conocer,
que tienes el pelo largo    y dirán que eres mujer.
El pelo lo corto, madre,    si no, me lo corta usted,
y con el pelo cortado    un varón pareceré.
No vayas, hija, no vayas,    que te llevan a Melilla.
A Melilla tengo d`ir    aunque allí pierda la vida.
En el primero de enero    se entregó en el cuartel,
y deprendió la instrucción    sin saber que era mujer.
Pronto aprendió la instrucción    y fue soldado primero,
a los tres meses de servicio    se fue a la línea de fuego.
Pronto le hicieron cabo,    al medio año de servicio,
por el corazón que tenía    en defensa de sus hijos.
Un día estando de guardia,    en una kábila moruna,
ella y cuatro soldados    defendiendo su coluna.
eran las doce de la noche    cuando sintió hacer fuego:
y ella y su coluna    hacía fuego a los rifeños.
A la lucha cuerpo a cuerpo    ella y los cuatro soldados;
a ella la han herido    y a otro lo han espedazado.
Al otro día siguiente    ya fueron a relevarla,
vieron los doce muertos    que hiciera esta sevillana.
Ya hubo declaraciones    del combate que ha tenido,
y la cruz de San Fernando    a ella le han concedido.
Les escribió a sus padres,    que eran propios de Sevilla:
«No tengan pena, mis padres    de corazón yo les pido,
el que el día diez de agosto    gran batalla he tenido.
Cuatro soldados y yo    luchamos con bizarría,
doce moros que venían    les he quitado la vida.
A la lucha cuerpo a cuerpo    yo y los cuatro soldados;
a mí me han herido    y otro lo han espedazado.
La herida fue pequeña,    mis padres, no tengan pena,
que la cruz de San Fernando    me conceden en la guerra.»
Y le escribió a su novio    que era también de Sevilla:
«Has de venir a mi lado,    que estoy contenta en Melilla.
Y tan pronto la recibas,    te has de poner en camino;
no hemos dejar ningún moro,    por traicioneros que han sido.»
El novio, al recibirla,    muy contento de alegría,
al otro día embarcó,    muy pronto para Melilla.
Cuando llegó a Melilla    le fue a recibir su amada,
que tanto amor le tenía    en defensa de su patria.
Tres años ya de servicio    y nadie la conoció.
Una tarde, de regreso,    el caballo la tiró;
su novio, que iba con ella,    de ella más se enamoró.
Pidió permiso a sus padres    y con ella se casó.
¡Adiós, sevillana hermosa,    adiós, mis padres, adiós!

Bibliografía:
Recitada por Jesusa Mosteirín Linares (41a). Recogida por Jesús Bal y Gay y Eduardo Martínez Torner, 1928 (fecha deducida) (Archivo: AMP). Publicada en Torner - Bal 1973, II, pp. 142-143, nº. 620 (Música, I, p. 300, nº. 620). Reeditada en RT-Galicia 1998, pp. 251-252.