Hilo de oro v11

IGR: 0224. Versión: 11. Rima: é. Hemistiquios 16.

Santiago (Santiago, Chile)

Hilo de oro, hilo de plata,    vamos ju`ando al ajedrez,
que me ha dicho una señora    que lindas hijas tenéis.
Que las tenga o no las tenga,    yo las sabré mantener,
con un. pan que Dios me da    y un jarro de agua también.
Vuelve, vuelve, pastorcillo,    no seas tan descortés;
la mejor hija que tenga,    la mejor te la daré.
Esta tomo por esposa,    por esposa y por mujer,
que parece una rosa    acabada de nacer.

Otros datos:
Nota de V. C. : -1b Juar, juando, por jugar, jugando, es muy común. Acaso la g se pierde por influencia de la y : vejía por vejiga.

Comentario de V. C. : Este romance, que sirve para acompañar cierto juego de niñas, es muy antiguo. En el siglo XVII debía ser ya bastante popular, pues dos de sus versos se leen en el entremés de Lope de Vega Daca mi mujer: SACRISTAN. Suegro, dame a mi mujer. PADRE. ¿Suegro? Daca la mohosa. SACRISTAN. Pues me niegas la suegrez, / enojado me voy, enojado / a los palacios del rey; / y a fe de buen sacristán, / que en Moscovia o en Argel, / hecho brujo, hecho hechicero, / juntico a ti me has de ver, / con tanta boca diciendo:/ "¡suegro, dame a mi mujer!"// (Obras de Lope de Vega, publicadas por la Real Academia Española, t. II, p. 400.) La forma que tiene el principio en las versiones A y B no es la popular hoy día, por lo menos en Chile, pero lo fue en otro tiempo, según mis informes. Una señora me dice que en su niñez se cantaba así el comienzo: De Francia vengo, señora, / de la tierra del francés, //y en el camino me han dicho / que lindas hijas tenéis. // El final de la versión A, que es el de la variante publicada en el Folklore Español, t. IV, p. 136, no he vuelto a hallarlo completo, aunque si he oído reminiscencias suyas. La misma señora que me dictó los cuatro versos que acabo de transcribir, sabía algo de los "azotes con correa", y estos dos versos, mal recordados: En Francia, señora, / bien criada la tendré. // Una mujer de Talca, que ha olvidado el romance, pero que todavía recuerda imperfectamente algunos de sus versos, me da este final: Me voy, me voy a mi tierra, / para nunca [más] volver;//zapato que yo desecho / no me lo vuelvo a poner. // El romance, en esta forma, no serviría para el juego infantil en que ordinariamente se emplea. Los dos últimos versos de esta copla son muy populares, y sirven de remate a muchas otras. Casi todas las versiones españolas que conozco (Folk-lore Andaluz, pp. 196, 218, 314; Folk-lore Español, t. III, p. 108; t. IV, p. 136) conservan el primer verso tradicional, De Francia vengo, señora, que también se lee en la variantes chilenas A y B. Rodríguez Marín (Cantos pop. españoles, nº 209) publica una versión muy estropeada, que comienza: Cordoncito de oro traigo, é inserta en la nota respectiva ocho versos de una extremeña, cuyo principio es el tradicional: De Francia vengo, señora, / de por hilo portugués. Trae también una catalana, bilingüe. En la Revista Lusitana (t. VIII, p. 73) hay una variante portuguesa titulada A Condessa d`Aragáo, y ¡cosa rara! mientras las versiones españolas dan testimonio de la fama del hilo portugués, ésta encarece la excelencia del de Aragón: Eu não dou minhas filhas, / das mais lindas que ellas são,//nem por ouro nem por prata, / nem por fios d`Aragbo. // Este romance existe también en la literatura popular italiana, según dice Carolina Michaelis de Vasconcellos (Revista Lusitana; t. I, p. 63), pero no he logrado ver ninguna.

Bibliografía:
Recitada por Ester Zamudio (13a). Recogido entre 1900 y 1912. (Colec.: Vicuña Cifuentes, J.). Publicada en Vicuña Cifuentes 1912, nº 74 (D), pp. 158-160.