IGR: 0217. Versión: 31. Rima: í-a. Hemistiquios 98.
Sisterna (parr. Santa María de Sisterna, ay. Ibias, p.j. Cangas del Narcea, ant. Cangas de Tineo, Asturias, España)
Allá arriba en Barcelona vive una niña muy linda,
siete gala`es la pretenden de noche como de día.
La pretendía don Juan, que era la flor de Castilla.
Sus padres por contrariarla a don Juan no lo querían
y se fuera por siete años por ver si la aborrecía.
Al cabo de los siete años vuelve a su patria querida.
Don Juan a la calle abajo, don Juan a la calle arriba,
se encontró con un chiquillo que siete años no tenía:
Cuéntame la verdad, chico, cuéntala bien, por tu vida
¡ay!, dime si se casó doña Ángela de Medina.
(Y) el casar no se casó, pero ya a casar se iba.
Don Juan a la calle abajo para la iglesia camina,
y a la entrada de la iglesia tomó el agua de la pila.
Bien lo viera la casada, bien lo viera la madrina.
Estando en estas razones un suspiro dio la niña:
¿Por quién suspiras, mi bien, por quién suspiras, mi vida?
Suspiro por aquel mozo que tomó agua de la pila.
La pusieron de comer, doña Ángela no comía;
la pusieron de beber, doña Ángela no bebía;
la sacaron de paseo, por ver si se distraía.
(Y) en el medio del paseo, muerta se quedó la niña.
Don Juan a la calle abajo, don Juan a la calle arriba,
se encontró con una chica toda de luto vestida:
Cuéntame la verdad, chica, cuéntala bien por tu vida,
¿por quién llevas ese luto, toda de luto vestida?
¿Es por padre o por madre o por primo o por prima?
Ni es por padre ni por madre, ni por primo ni por prima,
La llevo por una hermana que es de menos esta vida.
¿Cómo se llama tu hermana? Doña Ángela de Medina.
Dime dónde está enterrada, ¡ay!, dímelo por tu vida.
Al pie del altar mayor junto a la Virgen María.
La lámpara era de oro, la loza de plata fina.
La cera que la alumbraba no es blanca que es amarilla,
Don Juan a la calle abajo a la iglesia se encamina
y se fuera a arrodillar junto a la Virgen María.
Bajara una voz del cielo d` esta manera decía:
¿Cuánto diera el Don Juan cuánto por tenerla niña viva?
Yo `ciplinara mi cuerpo con doscientas mil ciplinas,
daría limosna a los pobres toda cuanta me pediran;
Oír todos los días misa fuera y dentro d` esta villa
Estando en estas razones un suspiro dio la niña.
La cogiera, la besara, la pusiera en sus rodillas;
allí cosas le pregunta, allí cosas le decía:
¿Cómo te fuiste y dejaste a aquel que más te quería?
Yo por dar gusto a mis padres me disgusté a mi misma.
Pusieron la niña en pleito por ver quién la llevaría,
bajara una voz del cielo desta manera decía:
Denle la niña a don Juan, que él muy bien la merecía;
más vale el que desentierra que quien echa tierra encima.
Notas: Naturalmente, la versión de Roberto y Ana, hijos de Belarmina Sal González, es casi idéntica a la versión de su madre (ficha 8334), si bien algo más breve.