Difunta pleiteada v5

IGR: 0217. Versión: 5. Rima: í-a. Hemistiquios 94.

Penamaior (parr. Suarna, ay. Fonsagrada, p.j. Fonsagrada, Lugo, España)

En la ciudad de Zaragoza    hay unha niña muy linda,
la pretenden duques y condes,    caballeros de valía.
La pretendía don Juan,    la flor de todo Castilla;
los pícaros de sus padres,    mas con don Juan no querían.
Siete años fueron, siete años,    por ver si la aborrecía,
y ó cabo de los siete años    vuelve a su patria querida.
Don Juan va la calle abajo    y vuelve a la calle arriba,
encontra cunha muchacha    que quince años no tenía.
Cuéntame la verdad, muchacha,    cuéntamela, por tu vida,
si sabes se se casó    doña Angela de Medina.
Casar no se casó,    pero ella casarse iba.
Don Juan va la calle abajo,    para la iglesia camina,
y al entrar en la iglesia,    y al tomar agua en la pila,
bien lo viran los padrinos,    bien lo vira la madrina,
bien lo viran los padrinos,    la niña sospiro tira.
¿Por quién es ese suspiro,    doña Angela de Medina?
Es por aquel caballero    que tomó agua en la pila.
Todos comen, todos beben,    pero ella nada comía.
La sacaron de paseo,    por ver se la destraían:
en el medio del paseo,    muerta se cayó la niña.
Don Juan va la calle abajo    y vuelve a la calle arriba,
encontrara cunha muchacha    que quince años no tenía,
toda cubierta de luito,    de luito toda cobrida.
¿Por quién guardas ese luito,    de luito toda cubrida?
Es por una hermana mía    que ayer tarde se morira.
Si eres hermana suya,    dime qué nombre tenía.
Ella de nombre tenía    doña Angela de Medina.
Dime adónde la enterraron,    adónde la enterrarían.
Al pie del altar mayor,    junto a la Virgen María;
la cera que le alumbraba    no es blanca, que es amarilla.
Don Juan va la calle abajo,    para la iglesia camina.
Al entrar en la iglesia    y al tomar agua en la pila,
se puso a desenterrarla,    la poniera en la rodilla;
cosas le decía, cosas,    como se estuviera viva:
¿Cómo fuistes y dejastes    a quien tanto te quería?
Y estando n`estas razones    una voz del cielo oíra:
¿Cuánto dieras, ay don Juan,    cuánto dieras por verla viva?
Desciplinas a mi cuerpo,    cinco miles cada día,
limosna para los pobres,    fuera y dentro de la villa.
Estando n`estas razones,    la niña un sospiro tira.
Lleva la niña, ay don Juan,    don Juan, lleva tú la niña;
más vale el que desentierra    que el que le echa tierra encima.
Echaran la niña en pleito    por ver quién la llevaría;
lo que llevaban gastado    un solo Dios lo sabía.
Estando n`estas razones,    una voz del cielo oíra:
Lleva la niña, ay don Juan,    don Juan, lleva tú la niña;
más vale el que desentierra    que el que le echa tierra encima.

Bibliografía:
Recitada por Ramona López López (59a). Recogida por Aníbal Otero Álvarez, 1931. (Archivo: AMP; Colec.: Otero, A. (M. Goyri-R. Menéndez Pidal)). Publicada en RT-Galicia 1998, pp. 373-374.