La Virgen romera v14

IGR: 0192. Versión: 14. Rima: é-a. Hemistiquios 60.

Almanza (ay. Almanza, p.j. Sahagún, comc. Almanza, León, España)

Por unos campos floridos    se pasea una romera,
toda vestida de azul    de los pies a la cabeza;
el tapapié de damasco,    jugón de muy rica seda.
Y, estándose paseando,    con el rey señor encuentra.
¿Qué hace aquí, la romerilla,    solita y en estas tierras?
No vengo sola, señor,    que mi marido atrás queda,
queda con unos serranos    a la punta de esa sierra.
Póngase, la romerilla,    en mi coche y mi calesa.
Yo se lo estimo, el buen rey,    yo le estimo la nobleza.
Volviera el rey para casa    con muchísima tristeza;
le pusieron de comer,    bendito bocado prueba;
le pusieron de beber,    bendita gota bebiera;
le pusieron de dormir,    bendito sueño tuviera.
Hale, hale, los mis pajes,    en busca de la romera,
ni por oro ni por plata    no os vengáis en sin ella.
Marcharon de allí los pajes    en busca de la romera,
y la encontraron bordando    a la sombra ` una alameda;
si bien bordaba la blanca,    mejor bordaba la negra,
mejor borda la morada    que se envolvía Cristo en ella.
Tome usted esta carta,    que mi señor me la diera.
Diga usted a su señor    que yo no asistí a la escuela,
que se murieron los padres,    me dejaron de pequeña;
cuando los padres se mueren,    nunca buena escuela enseñan.
Cuando yo estuve en Belén,    cuando en Belén estuviera,
tuve yo una enfermedad    como otra cualquiera de ellas.
Los pajes, que oyen esto,    desmayados se cayeran;
luego que vuelven en sí,    a decírselo al rey fueran.
El rey, que ha oído esto,    de grande dolor muriera;
y a la hora de la muerte    la tuvo a la cabecera,
le subió su alma a los cielos    y ella se volvió a la tierra.

Bibliografía:
Recitada por una joven, criada de Luis Menéndez Pidal. Recogida por Ramón Menéndez Pidal, 01/1901 (fecha deducida) (Archivo: AMP; Colec.: María Goyri-Ramón Menéndez Pidal). Publicada en TOL II 1991, pp. 279-271.