Atropellado por un tren v1

IGR: 0156. Versión: 1. Rima: estróf.. Hemistiquios 42.

Rubiós (ay. Viana do Bolo, ant. Viana, p.j. Pobra de Trives, ant. Viana do Bolo, Ourense, España)

El maquinista se bajó    por ver lo que sucedió;
y el maquinista que vio    la vía llena de sangre,
mandó parte a la estación    que venga el señor alcalde.
Ya viene el señor alcalde,    guardias y monocipales,
a reconocer la vía,    que estaba llena de sangre.
Ya reconocieron la vía    con muchísimo trabajo,
y en el medio de la vía,    encuentran un hombre sin brazos.
Lo toman en la camilla,    lo llevan al hospital.
Los médicos le dicen    que no lo pueden curar.
Si no me pueden curar,    denme ustés cuatro tiros,
que yo no puedo vivir    con los dos brazos partidos.
Escribieron a Villar,    a Villar que era su pueblo.
Mandan venir a su padre y a su madre    a ver a su hijo enfermo.
Ya viene el padre y la madre    y la novia que lo quería;
al llegar al hospital    de esta manera decían:
Adiós, hijo de mi alma,    adiós, hijo de mi vida,
quién te lo había decir    que en el hospital murieses.
La novia que está presente,    al oír esta disputa,
cayó al suelo desmayada,    como si fuera difunta.
Levántate, paloma mía,    levántate, prenda de amor,
que a mí me faltan los brazos,    pero tú, cariño, no.

Bibliografía:
Recitada por Filomena Rey (76a). Recogida en Paradela por Pere Ferré, Amelia García Valdecasas, Madeline Sutherland y Laurie Thompson, 1980. (Archivo: ASOR; Colec.: Encuesta NORTE 80; cinta: 5.5-7.1-B7). Publicada en RT-Galicia 1998, pp. 388-389.