IGR: 0140. Versión: 94. Rima: á-a. Hemistiquios 50.
Nocedo de Gordón (ay. La Pola de Gordón, p.j. León, ant. La Vecilla, comc. Gordón, León, España)
El rey tenía una hija que la llaman Altamara,
y un hermanito que tiene cayó muy malo en la cama.
Ya fuera su padre a verlo a ver lo que le pasaba:
¿Tú qué tienes, hijo mío hijo de las mis entrañas?
Tengo una calenturita la cabeza se me esplaña.
¿Comieras una pollita si te viniera guisada?
La pollita la comiera si me la trae Altamara,
y si Altamara me la trae venga sola en sin compaña,
que la brilla de la gente mucho mal me causaba.
¿Qué tienes, hermano mío, hermano de las mis entrañas?
Este mal que yo tenía por entre los tus ojos anda.
Si anda por entre los mis ojos que no salgas de la cama.
Ya la coge entre los brazos y la lleva pa la cama,
hizo d`ella lo que quiso hasta escupirle en la cara.
Por los palacios del rey vuelve la linda Altamara,
pegando voces y gritos a` la Virgen Soberana.
Ya la oyera el rey su padre de la habitación que estaba:
¿Tú qué tienes, hija mía, hija de las mis entrañas?
Yo cómo se lo iré padre si a mí vergüenza me daba,
que aquel traidor de mi hermano mi lindo honor me quitara.
Coge la espada en la mano y para el cuarto caminara
y le corta la cabeza y se la trae a Altamara.
Toma, hija, la cabeza de quien tú tenías rabia.
Venganza, querido padre, venganza pero no tanta,
que él me perdonara a mí y yo a él lo perdonara.