IGR: 0136. Versión: 3. Rima: í-a. Hemistiquios 50.
Villanueva de Omaña (ay. Murias de Paredes, p.j. León, ant. Murias de Paredes, comc. Omaña, León, España)
Moros van al mar abajo, moros van al mar arriba;
los que van al mar abajo tuvieron mejor partida,
que hallaron una condesa a la sombra de una oliva.
Vente conmigo, condesa, ven(te) conmigo, condesina,
yo te entregaré las llaves de dispensa y de cocina;
si esas te parecen poco, las del oro te daría.
La reina estaba preñada, la condesa estaba encinta;
porque Dios lo quiso así, ambas parieron n`un día:
la reina parió un infante, la condesa una infantina.
A la reina dan pichones, a la condesa cecina;
a la reina dan buen vino, a la condesa agua fría.
Cuando un día, la reina la fue a ver a su cocina:
¿Qué tal te va, la condesa, qué tal te va, condesina?
Ay, a mí me va muy bien, mejor con la su venida.
Si estuvieras en tu tierra, ¿qué le hicieras a tu niña?
Yo la vistiera de oro, calzara de plata fina
y de nombre le pusiera Blancaflor de Berberina,
que así se llama una hermana, una hermana que `o tenía,
la cautivaron los moros un día de Pascua florida,
cogiendo rosas y lirios n`un jardín que el rey tenía.
Según te vas explicando, eres una hermana mía.
Cuando vino el rey de caza, como otras veces venía.
¿Por qué lloras, la mi reina, por qué lloras, reina mía?
Te mandé traer una esclava, trajiste una hermana mía.
Yerra caballos al revés, camina para Castilla.