Señas del esposo v39

IGR: 0113. Versión: 39. Rima: é-a+í-o. Hemistiquios 48.

Prioro (ay. Prioro, p.j. Cistierna, ant. Riaño, comc. Puente Almuhey, León, España)

Estando un día doña Ana    bordando paños de seda,
vio venir a un soldadito    por el alto de una sierra.
Atrevíme a pregurtarle    si venía de la guerra.
Sí señora, de allá vengo,    ¿qué tiene usted dentro de ella?
¿Tiene usted primos o hermanos    o parientes que la duelgan?
No tengo primos ni hermanos    ni parientes que me duelgan,
que allá tengo a mi marido,    siete años va que está en ella.
¿Qué daría usted, doña Ana,    si ahora a su marido viera?
Le daría tres onzas de oro    y otras tantas de oro fino.
Eso es muy poco, doña Ana,    dándosele sano y vivo.
Le daré las tres moliendas    que tengo a la orilla `el río.
La una muele canela,    la otra clavo y comino,
la otra molía el pan blanco    que comía mi marido.
Eso es muy poco, doña Ana,    dándosele sano y vivo.
Le daré las tres doncellas    que tengo en aquel castillo,
la una para el calzado,    la otra para el vestido,
la más pequeñita de ellas    para casarse contigo.
Eso es muy poco, doña Ana,    dándosele sano y vivo.
Yo quería que me diera    ese su cuerpo pulido.
¡Maldito sea ese hombre,    mal criado y peor nacido!,
le doy todo lo que tengo,    lo más que tengo no es mío,
si yo le diera mi cuerpo    ¿qué querría mi marido?
Tranquilízate tú, Ana,    que yo soy el tu marido.
Sólo me importa saber    la vida que tú has traído.

Bibliografía:
Recitada por Juana Rodríguez (49a) y Mónica Herrero (unos 50a). Recogida por Judith Seeger, 1985. (Archivo: ASOR; Colec.: Seeger, J.; cinta: 1/A-02 y B-06). Publicada en TOL II 1991, pp. 189-190.