La Condesita v250

IGR: 0110. Versión: 250. Rima: á. Hemistiquios 102.

Alcuéscar (ay. Alcuéscar, p.j. Cáceres, ant. Montánchez, Cáceres, España)

¡Guerra, guerra se levanta    entre España y Portugal!,
nombraron al conde Flores    de capitán general.
La condesa, que lo supo,    no cesaba de llorar.
¿Por qué llora la condesa?    Porque tengo que llorar,
que se ha ido el conde Flores,    a la guerra se nos va.
Yo me voy por ocho años    si a los nueve no llegar;
si a los nueve no he venido,    condesa os podís casar.
Pasando los ocho años,    pa los nueve caminar,
el conde Flores ni carta    ha mandado para acá.
Se ha ida pa ca su padre,    a ver qué consejo da.
El consejo que le dio:    Condesa, os podís casar,
que no os faltarán galanes    con muchas yuntas de arar.
Se fue para la su casa    tupiéndose de llorar;
cogió bordoncito de oro    se fue de ciudá `n ciudad
hasta llegar a la orilla,    a la orillita del mar.
Se ha encontrado un pastorcito,    le ha empezado a preguntar:
Dime tú, buen pastorcito,    no me lo podrás negar,
¿de quién es este ganado    que tiene nueva señal?
Cuyo es del conde Flores,    cuyo es del gran capitán,
que esta noche se desposa    y mañana se casar;
cuyo es aquel palacio    que en aquel altito está.
Se ha ido para el palacio    tupiéndose de llorar;
ocho vueltas dio al palacio,    no sabiendo por dó entrar.
Al cabo las nueve vueltas    sobre una ventana está,
está hablando el conde Flores    con quien se diba a casar.
Le ha pedido una limosna;    un poco pan le fue a dar.
¡Poca limosna da el conde    pa la que solía dar!
Diga, diga, la romera,    de qué pueblo o qué ciudad?
Soy de España, conde Flores,    soy de España natural.
Diga, diga la romera,    ¿qué se suena por allá?
Que el conde Flores se ha ido,    su mujer lo está a buscar.
El conde, desque oyera esto,    desmayado se quedar.
Ahora dice la mozuela    que era dino de escuchar:
¡Malhaya la romerita    y quien la trujo pa acá;
por causa de la romera    el conde caído está.
Entonces fue la condesa    su bordoncito le dar,
su bordoncito le diera    pa ayudarlo a levantar.
Si lo haces por tu mujer,    tu mujer véla aquí está.
Ahora dice la mozuela,    que era dino de escuchar:
¡Malhaya la romerita    y quien la trujo pa acá!,
s` hubía muerto en el camino    y yo tranquila quedar.
Y la ha respondido el conde,    esta respuesta la da:
Calle, calle, la mozuela    si se quisiere callar,
que los primeros amores    son tardidos de olvidar.
Vente conmigo, mi esposa,    que no te faltará ná,
que comer ni que beber,    ni vestir ni que calzar.
Se marcharon pa la isla    a la mesma isla llegar,
a la isla del León,    que está en el medio del mar.
Han salido a recibirlos    los grandes de la ciudad;
ponen torneos y bailes    y cañas han de jugar.
Y la pobre la mozuela    con su padre se quedar.

Bibliografía:
Recogida por Ramón García Plata de Osma, entre 1901 y 1904 (Archivo: AMP). Publicada en RTLH 4 (1970), pp. 184-185, nº V.196.